Gaza

GAZA AGONIZA, ISRAEL TAMBIÉN: EL FUTURO LUEGO DEL GENOCIDIO

Israel podría quedar convertido en un Estado funcionalmente aislado, dependiente casi en exclusiva de un reducido grupo de aliados, con un costo muy alto en legitimidad y estabilidad a largo plazo.

Ciudad de México, 10 de agosto (MaremotoM).- Lo que pueda pasar con Israel después del actual conflicto y del genocidio contra Palestina dependerá de varios factores que se mueven en paralelo: la geopolítica, la economía, la opinión pública internacional y las dinámicas internas de poder.

Estados Unidos es el principal garante de la supervivencia política y militar de Israel. Este apoyo no es sólo ideológico, sino también militar, financiero y diplomático. Incluso si la opinión pública estadounidense se vuelve más crítica (como ya ocurre entre sectores jóvenes), las élites políticas y de seguridad siguen considerando a Israel un pilar de su estrategia en Medio Oriente.

Un cambio real en esta relación requeriría un giro profundo en la política exterior de EE.UU., algo que hoy parece poco probable a corto plazo.

¿QUÉ PASA CON EUROPA?

Europa está dividida. Algunos gobiernos muestran incomodidad ante las acciones israelíes, pero en la práctica priorizan alianzas estratégicas, comercio y seguridad energética.

La UE podría aumentar sanciones o presiones simbólicas, pero no se espera un aislamiento total como el que vivió Sudáfrica en el apartheid, salvo que haya un cambio de paradigma político en el continente.

Israel ya enfrenta un creciente rechazo en espacios académicos, culturales y de la sociedad civil internacional, con boicots y sanciones no oficiales.

Este aislamiento blando puede erosionar su “legitimidad moral” a largo plazo, aunque no necesariamente su capacidad de supervivencia como Estado.

El conflicto ha polarizado aún más la política israelí. Una parte de su población está dispuesta a aceptar el costo internacional a cambio de mantener control territorial y seguridad percibida.

Sin embargo, si las consecuencias económicas, diplomáticas y de seguridad se agravan, podrían surgir movimientos internos más fuertes que cuestionen la dirección actual.

EL FUTURO DE ISRAEL, MÁS ALLÁ DE USA

Israel existe como Estado altamente militarizado, respaldado por EE.UU. y potencias afines, pero con una imagen global muy deteriorada. En ese sentido, hay declaraciones como la del Ministro de Seguridad Itamar Ben Gvir que estremece los huesos y ofende el sentido común.

Hoy, Ben‑Gvir instó al primer ministro Benjamín Netanyahu a adoptar “medidas operativas inmediatas para desmantelar la Autoridad Palestina”. Su petición fue realizada de cara a la próxima reunión del gabinete israelí, subrayando su intención de eliminar este ente como mecanismo de gobernanza palestina.

Más allá de USA, Israel vivirá un aislamiento creciente, más sanciones y pérdida de aliados periféricos, obligando a reconfigurar su política.

En resumen, Israel no desaparecerá inmediatamente después del genocidio porque tiene un respaldo internacional demasiado fuerte en términos militares y económicos. Sin embargo, podría quedar convertido en un Estado funcionalmente aislado, dependiente casi en exclusiva de un reducido grupo de aliados, con un costo muy alto en legitimidad y estabilidad a largo plazo.

LA CRECIENTE PRESIÓN CONTRA ISRAEL

Celebridades y figuras públicas alzan su voz en contra del genocidio. También critican, como pasa con el gobierno mexicano, la postura “liviana” frente a Israel.

Hay gobernantes como Pedro Sánchez, de España, como Gustavo Petro, de Colombia, como Lula, de Brasil, que son verdaderos guerreros frente a la política de Benjamin Netanyahu. Más tarde, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha dicho que en septiembre votará porque se instituya el Estado Palestino.

Son cada vez más las voces famosas, que nos representan y muchas veces nos quedamos paralizados frente a las reacciones de los poderosos.

Como le pasó al actorJavier Bardem durante su participación en el programa matutino The View, al calificar la ofensiva en Gaza como un genocidio, respaldándose en las posiciones de organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch e incluso supervivientes del Holocausto.

Criticó abiertamente la impunidad de Israel, sostenida por el apoyo militar y económico de Estados Unidos y el silencio europeo.

Con voz quebrada, relató su dolor al ver imágenes diarias de niños siendo asesinados o muriendo de hambre, afirmó que muchos sufren amputaciones sin anestesia y denunció cómo civiles mueren mientras buscan ayuda en lo que llamó “los juegos del hambre”,

Su intervención fue abruptamente interrumpida por un corte comercial —que generó críticas por censura— aunque la cadena argumentó que fue por razones de tiempo.

Carlos Bardem, su hermano y también excelente actor español, rompió el silencio hace apenas dos días en la red social X: “Las palabras, siendo fundamentales, no bastan”.

Aboga por el boicot político y económico a Israel, comparando la situación con el sistema del apartheid, e insta a la intervención internacional para detener lo que describe como genocidio.

Más de 200 celebridades y periodistas alemanes firmaron una carta abierta dirigida al canciller Friedrich Merz: solicitan el cese del envío de armas a Israel, sanciones económicas y un alto al fuego inmediato, denunciando que ningún crimen justifica el castigo colectivo de millones de personas inocentes.

La cantante catalana Bad Gyal detuvo un concierto durante el festival Arenal Sound para expresar su apoyo a Palestina y calificó como “inhumano” lo que está ocurriendo en Gaza.

RESIDENTE: UNA VOZ FIRME EN DEFENSA DE PALESTINA

Residente decidió renunciar a presentarse en festivales españoles como el FIB y el Morriña Festival después de descubrir que ambos están vinculados al fondo de inversión estadounidense KKR, que apoya empresas israelíes relacionadas con tecnología militar, vigilancia y asentamientos ilegales en territorios palestinos.

Él calificó esta participación como “una contribución indirecta al genocidio y a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos contra el pueblo palestino”.

Durante su concierto en Valencia, Residente fue recibido con el grito de “¡Palestina vencerá!” coreado por el público. En redes sociales agradeció el apoyo y exhortó a otros artistas a no quedarse callados por miedo a perder patrocinadores o seguidores, destacando que “nada de eso es más importante que una vida humana”.

La antropóloga y teórica feminista latinoamericana Rita Segato ha condenado abiertamente la ofensiva israelí, describiéndola como “un acto de supremacía colonial que no solo busca el control territorial, sino la aniquilación simbólica y física de un pueblo entero”. Segato ha insistido en que la violencia sobre Palestina es también “un pacto patriarcal global” que cuenta con la complicidad activa o silenciosa de potencias occidentales.

RESISTENCIA Y SUPREMACÍA ISRAELÍ REVELAN LAS ENCUESTAS

Las encuestas más recientes muestran tensiones profundas dentro de la sociedad israelí:

Según un sondeo realizado en 2025, el 82 % de los judíos israelíes apoya la expulsión de los palestinos de Gaza, el 56 % está a favor de echar también a los árabes israelíes y casi el 50 % apoya la idea de masacrar a la población civil palestina.

Una encuesta alternativa señala que el 75 % de los israelíes apoyaría una limpieza étnica más amplia de la población árabe, incluyendo lo que hoy es Israel y los territorios ocupados, según señala el periódico rebelion.org.

Por otra parte, Gideon Levy, periodista israelí, denuncia la “ceguera moral” de la sociedad hacia el sufrimiento palestino. Acusa la política de colonos de ser “la empresa más criminal de la historia de Israel” y aboga por la devolución de tierras y derechos humanos para detener esta deriva.

LOS COLONOS: UNA AMENAZA CRECIENTE

La población de colonos en Cisjordania creció un 3 % en 2023, con unos 517,000 colonos, equivalentes al 5,2 % de la población israelí, y con un aumento de más del 40 % en la última década.

Un informe de la ONU y del Tribunal Internacional de Justicia ratifica que los asentamientos israelíes violan el derecho internacional, exigiendo su cese e incluso la devolución de territorios.

La violencia de los colonos palestinos ha alcanzado niveles récord: en 2023 se registraron más de 1,200 ataques, incluido el asesinato de civiles, demolición de viviendas y desplazamiento forzoso de más de 1,200 personas, incluyendo 586 niños.

Un caso reciente y brutal fue el linchamiento del cineasta Hamdan Ballal en Masafer Yatta por parte de colonos armados. Ballal fue uno de los directores del filme No other land, que ganó el Oscar el año pasado.

El descontento actual frente a la política israelí es alimentado tanto por voces internacionales (celebridades, artistas, periodistas), como por críticos internos (periodistas y académicos), mientras que las encuestas reflejan una sociedad profundamente polarizada y cada vez más radicalizada.

Paralelamente, el papel de los colonos y el avance de los asentamientos agravan peligrosamente el conflicto, consolidando dinámicas de supremacía y despojo.

En ese sentido es importante rescatar la opinión de Lluís Bassets, de quién tomamos el título (Gaza agoniza, Israel también) en El País: Si Gaza deja de existir como territorio palestino habitado por palestinos, también dejará de existir Israel como idea secular de un Estado sionista y democrático.

Israel no será referencia para nadie, ni para los demócratas ni para los judíos de todo el mundo. La garantía de su futuro no es la guerra sin fin, sino el respeto y la convivencia en paz entre árabes y judíos, libres e iguales.

One Comment

  1. saludos desde España.