En Canal 22, Huemanzin Rodríguez fue parte de una generación de periodistas culturales que dieron voz a artistas, escritores, músicos y académicos de todo el país. Su trayectoria es testimonio de un periodismo que no se limita a la información inmediata, sino que busca formar ciudadanía a través de la cultura.
Ciudad de México, 21 de agosto (MaremotoM).- Siempre nos peleábamos, pero después éramos amigos como siempre. No una amiga cercana, sino una periodista con la que podías hablar de tus proyectos, de las personas que te ofrecían obstáculos en tu carrera, de tu decisión de ir a vivir a Noruega.
Nos gustaba hablar porque amábamos el jazz y creíamos en las buenas entrevistas a escritores. Veíamos, eso sí, como se iba terminando el periodismo e iban apareciendo personajes desagradables en el desastre. Los que se subían al mástil, mientras se hundía el barco.
Hoy, mi amigo Alejandro Hosne, un gran escritor que vive en Argentina, me dice: ¿Es cierto que se murió Huemanzin? No supe qué decirle. Ando todavía muy dolorida por la desaparición el domingo de Antonio Calera y obvio por la muerte de mi sobrina, tan amada, tan difícil de creer que ya no esté. Como tú, tan joven, querido, tan admirado…
Huemanzin Rodríguez, reportero de Canal 22 durante más de dos décadas, ha fallecido dejando tras de sí una obra marcada por la curiosidad, la pasión por el conocimiento y una profunda vocación de servicio público.
Huemanzin Rodríguez relataba que, a los ocho años, la muerte de su bisabuela fue el momento fundacional de su vínculo con la escritura:
“Fue la primera vez que estuve frente a un muerto, la primera vez que no dormí, que vi un amanecer, y todo eso me marcó. La forma en que lo desahogué fue escribiendo cosas sobre la muerte”, recordaba.
Ese impulso inicial, nacido de la experiencia vital más dura, se transformó en vocación narrativa y, más adelante, en una carrera periodística.
A los 20 años, mientras estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas, entró a Canal 22. Su tarea inicial consistía en recorrer el país:
“Mi trabajo era viajar cinco días a la semana, conocer un estado de la república cada semana… Ahí comencé a hacer periodismo con personas a las que siempre estaré muy agradecido”.
De esa forma, su carrera comenzó vinculada no solo a la noticia, sino a la geografía humana y cultural de México.
Huemanzin Rodríguez entendía el periodismo como una forma de vida, inspirándose en la definición de Rod Stewart sobre el rock and roll:
“El rock and roll no es un ritmo, es un estilo de vida. Eso es lo que creo que es el periodismo”.
Esa convicción lo llevó a sostener 23 años de ejercicio periodístico, durante los cuales consolidó una voz propia dentro de los medios culturales del país.
Aunque su camino fue el periodismo, Huemanzin cultivó intereses que iban de las ciencias a la música, del teatro a la arquitectura:
“Mi formación era científica y artística cuando la televisión se cruzó en mi camino. Seguí haciendo música, seguí haciendo teatro. Una parte de mí hubiera querido ser arquitecto, pero la visión periodística también sirve para construir a una persona o a un ciudadano”.
Ese carácter multidisciplinario le dio a su trabajo un sello particular, capaz de tender puentes entre cultura, conocimiento y sociedad.

En Canal 22, Huemanzin Rodríguez fue parte de una generación de periodistas culturales que dieron voz a artistas, escritores, músicos y académicos de todo el país. Su trayectoria es testimonio de un periodismo que no se limita a la información inmediata, sino que busca formar ciudadanía a través de la cultura.
Su muerte representa una pérdida para la televisión pública mexicana, pero también deja una huella imborrable en quienes lo leyeron, lo escucharon y lo vieron ejercer su oficio con entrega total.
Huemanzin Rodríguez supo, como pocos, hacer del periodismo un estilo de vida y del reportero, un verdadero constructor de memoria colectiva.












Un texto hermoso, gracias 🙏