Huyamos a Buenos Aires

Huyamos a Buenos Aires, la muestra de Roberto Jacoby en el Museo del Chopo

La exposición está pensada casi íntegramente desde su archivo, que fue construyendo desde ese momento  y que da cuenta no sólo de sus intervenciones, sino de una escena y una ciudad. La presencia de la noche, el baile, el amontonamiento, la juventud, a través de fotografías, pero también de la reflexión inmediata, las intuiciones y los sueños, volcados al texto.

Ciudad de México, 19 de junio (MaremotoM).- La propuesta es provocadora y llama la atención: Huyamos a Buenos Aires, nadie podrá encontrarnos es la exposición del letrista de Virus, sociólogo, artista  Roberto Jacoby (Buenos Aires, 1944) en México y está conformada por un recorte específico de su trabajo desde 1983, año de la recuperación democrática en Argentina, hasta trabajos recientes.

La obra de Jacoby es reconocida internacionalmente por sus proyectos y conceptos formulados en la década del sesenta en Buenos Aires, en torno al Instituto Di Tella, pero sobre todo alrededor de la figura y pensamiento de Oscar Masotta. El concepto de arte de los medios, anti-happening y desmaterialización, surgidos y discutidos en este momento, no sólo son claves para entender su práctica entre 1966 y 1968, sino también para pensar retrospectivamente su obra realizada en la década del ochenta y noventa.

Entrevistamos a Santiago Villanueva, organizador y curador de esta muestra, al tiempo de un estudioso de la obra de Jacoby.

ENTREVISTA EN VIDEO A SANTIAGO VILLANUEVA, CURADOR

“Era una idea de remarcar a una ciudad que está cambiando después de la dictadura, lentamente. Jacoby trabaja cómo se reconfigura esa ciudad, por ejemplo, aparece la reserva ecológica que se convierte en una comunidad queer muy importante; en ese sentido quien visite la muestra se dará cuenta del cambio en Buenos Aires, se dará cuenta de esas transformaciones”, afirma Villanueva.

Para él y para muchos, Roberto Jacoby es un artista internacional que tiene interés en el Chopo por su perfil institucional en los años 60, con ese tianguis que funciona fuera, aunque antes funcionaba adentro. “El Museo del Chopo fue y es un espacio de intercambio vinculado a la cultura underground, con revistas lesbies, con los primeros flyers de fiestas en el 9, es un espacio muy rico. Lo que intentamos hacer con Jacoby es una relación de su archivo con el archivo del Chopo”, afirma.

Virus (liderada por Federico Moura) era una banda más bailable, muy vinculada a la sensualidad, al placer físico y distinta de todas las que estaban “reinando” en el rock argentino.

La exhibición toma su nombre de una experiencia realizada por Jacoby en Buenos Aires en 1988, a 20 años de 1968, en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) donde, entre una composición lógica de elementos, aparece lo incomprensible: Jacoby recupera en esta instalación, reconstruida especialmente para el Chopo, la variación entre su propio cuerpo con veinte años de diferencia y plantea un torcer la ciudad para volverla un espacio posible para concretar el deseo y la fantasía.

Jacoby ya tiene 78 años, vive en Buenos Aires, donde la dictadura todavía deja muchas huellas y la hace a ser a la ciudad solemne y muy cerrada.

“Es muy difícil de encasillar en décadas, porque reacciona frente a lo que le toca vivir. Sigue activo en Buenos Aires, Argentina, piensa en cómo fueron estos 40 años de democracia. Participa mucho de la escena. Lo que siento es que Buenos Aires recuperó algo de la escena más underground después de la pandemia”, dice Villanueva.

Huyamos a Buenos Aires
Roberto Jacoby, Obras sin clasificar (24 fotos), 1986. Fotografía, 10 x 15 cm. Colección Roberto Jacoby. Foto: Cortesía

La exposición está pensada casi íntegramente desde su archivo, que fue construyendo desde ese momento  y que da cuenta no sólo de sus intervenciones, sino de una escena y una ciudad. La presencia de la noche, el baile, el amontonamiento, la juventud, a través de fotografías, pero también de la reflexión inmediata, las intuiciones y los sueños, volcados al texto.

La ciudad ha cambiado mucho después de la pandemia, como dice Santiago, pero ponerla aquí en México, en la Ciudad de México, donde hay muchos más jóvenes y toda la cultura de ellos se expresa sin solemnidad, con una libertad arrolladora. Pareciera ser que el gran cambio está en el DF.

Por eso es interesante esta muestra para los jóvenes mexicanos.

Huyamos a Buenos Aires
Lo que siento es que Buenos Aires recuperó algo de la escena más underground después de la pandemia. Foto: Cortesía

Huyamos a Buenos Aires tiene tres momentos: uno primero donde se recupera la performance desde su propio rostro, el gesto como coreografía: entre el humor y lo insoportable y la relación con aquello que solo revela la ausencia de luz. Un segundo momento, donde se exhiben concretamente las experiencias realizadas en los años ochenta, con un foco en la banda de rock Virus y la figura del ilustrador y artista Daniel Melgarejo, figura clave y próxima a Jacoby. Por último, las experiencias entre los años noventa a la actualidad, la realización de proyectos colectivos y de investigación, así como la reacción a la epidemia del sida desde la obra: Yo tengo sida, de 1994, realizada junto con Kiwi Sainz.

Roberto Jacoby nació en 1944, Buenos Aires, Argentina. La mayor parte de su obra -entre la fiesta y la investigación- gira alrededor de la desmaterialización del arte y la invención de nuevas formas de vida. Fue integrante del grupo Arte de los Medios donde indagó la materialidad social de los medios masivos (1966). Fue uno de los impulsores del colectivo Tucumán Arde.

A finales de los noventa concretó varios experimentos de redes sociales de artistas y no artistas como Chacra 99, Bola de nieve, Proyecto Venus, revista Ramona, Área de Sociedades Experimentales en el Rojas, Universidad de Buenos Aires (UBA) y Centro de Investigaciones Artísticas (CIA).

Fue productor de Darkroom, performance en la oscuridad, presentado en Belleza y Felicidad, y en el Museo de Arte Latinoamericano en Buenos Aires, MALBA (2002 y 2005). Participó en la 29 Bienal de São Paulo con la pieza El alma nunca piensa sin imagen. El Museo Reina Sofía de Madrid realizó una retrospectiva sobre su trayectoria, en 2012.

Editó el álbum Tocame el rok (2012) y Golosina caníbal (2018). Realizó la intervención sonora 1978, en el Centro Cultural Haroldo Conti (2014). Publicó los libros El asalto al cielo (2014) y Extravíos de vanguardia (2016).

Santiago Villanueva (Argentina, 1990). Fue coordinador del área de influencia ampliada del Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo (La Ene) y fue curador del ciclo Bellos Jueves en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

En el 2011 fue seleccionado para participar de la Octava edición del Premio arteBA Petrobras de artes visuales con el proyecto Adquisición. En 2012 obtuvo el primer premio del Salón Nacional de Rosario con su obra Museo del Fondo del Paraná. En 2013 formó parte de 89plus Colony Conference en MOMA PS1 y en 2014 de 89plus Maratón de las Américas en el Museo Jumex en México DF.

Entre 2016 y 2017 fue curador pedagógico del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Recibió la beca Rutherford para trabajar con la colección de arte latinoamericano de Tate Modern en Londres, entre enero y julio de 2018. Entre febrero y mayo de 2018, formó parte del programa Collecting as Practise en Delfina Foundation, Londres.  En noviembre de 2018 fue residente en La Tallera, Cuernavaca, junto a La Ene. Entre abril y junio de 2019 fue curador residente en Para Site, Hong Kong. Fue coordinador del Centro de Investigaciones Antifascistas en 2019. Fue curador de Programas Públicos y Educación de Malba en el 2021.

Actualmente, es editor de la revista Segunda época y de la editorial Caracol y es docente en la materia Estudios Curatoriales en la Universidad Nacional de las Artes (Argentina).

Comments are closed.