Magia, adivinación e hipnosis. En eso quería trabajar la abuela de Mabel. En su época, no era fácil que hubiera magas (¡como si el ilusionismo fuera cosa de hombres nada más!), pero se abrió camino. Muchos años después, dejó este mundo, pero no del todo. Gracias a una serie de cartas, Mabel todavía siente la presencia de su mágica abuela.
Ciudad de México, 7 de septiembre (MaremotoM).- El escritor Jonathan Minila ha decidido hablar de la muerte en su nuevo cuento para niños. Una muerte que hay que entender de manera calma, porque al fin forma parte de la vida.
Magia, adivinación e hipnosis. En eso quería trabajar la abuela de Mabel. En su época, no era fácil que hubiera magas (¡como si el ilusionismo fuera cosa de hombres nada más!), pero se abrió camino. Muchos años después, dejó este mundo, pero no del todo. Gracias a una serie de cartas, Mabel todavía siente la presencia de su mágica abuela.
Exactamente eso, la vida de los otros queda en nosotros y nosotros quedaremos en la vida de los demás. Nada más cierto que eso y es así como Instrucciones para hipnotizar (Planeta) tiene las ilustraciones muy cabales de Tania Juárez.
ENTREVISTA EN VIDEO A JONATHAN MINILA
“Este es un libro que podría leer cualquiera, de los chicos a los grandes, que tuviera una cuestión profunda por detrás. El editor, Federico Ponce de León, hizo este encuentro entre el escritor y la ilustradora, quien notó el tono que llevaba el texto. La literatura infantil tiene esos estigmas, que tienen que ser temas fáciles, ñoños, sin embargo, pueden ser libros de gran profundidad”, afirma Jonathan Minila en entrevista.
“Logramos hacer imágenes de esta niña que pierde a su abuela y que empieza a descubrir cierta responsabilidad. Me interesaba la comunicación que hay entre los abuelos y los niños”, agrega.
Las cosas que no podemos ver son muy potables en el mundo de los niños. Al no captar mucho el tema de la muerte, sabe que ya no está, cómo hacer que esa persona esté, es algo de la niñez.
“La historia surge porque tuve la pérdida de mi abuelo y esto me hizo pensar mucho en la relación que tiene la vida con la muerte. Nos cuesta mucho trabajo involucrarla dentro de la propia vida. La muerte puede tener mucho de vida y podemos honrar el pasado de nuestra familia, de nuestras enseñanzas, de nuestros comportamientos. La adultez es como una pausa, como que estuviera entre paréntesis, la sabiduría de los ancianos y de los niños, nos hacen pensar que tienen una sensibilidad distinta”, expresa.

La abuela deja una serie de instrucciones y descubre la nieta, Mabel, que su abuela fue una maga, una hipnotista.
“Una de las grandes interrogantes de la vida, parece que cuando más nos conmueve nos interesa más la situación, cuando la persona ya no está. La transición de la niñez a la adultez es una especie de duelo, de muerte. Todos vamos a llegar a eso”, afirma.

Las cartas en este cuento son representativas: es un elemento que ya no se usa mucho. “En el libro se ven hojas cortadas, que es algo que ya no se publica. Una manera de continuarse acompañándose era a través de tener una comunicación con las cartas. Cuando uno escribe un libro, uno no sabe dónde va a llegar. Las cartas se vuelven un vaso comunicante”, expresa.
“Uno tiende a la autocensura cuando está escribiendo para niños. Hay que cuidar el vocabulario, la extensión de las frases. Es complejo escribir para los lectores más chicos. Lo que hago es imaginarme a cuando yo era niño. Yo quería por ejemplo hipnotizar a mis maestros, por ejemplo. Los temas son los mismos que los adultos: el dolor, la alegría, los miedos, las pérdidas… “, concluye.











