Jorge Alberto Gudiño

JORGE ALBERTO GUDIÑO: LA VIOLENCIA ES UN LENGUAJE MEXICANO

“Nunca me gustó encasillar mi obra. Leo por placer, no por géneros. Las etiquetas sirven a la academia y al marketing, pero ahogan la creación. Yo soy el otoño es un grito contra eso: aquí hay poesía, crimen y personajes que sangran humanidad, no fórmulas predecibles”.

Ciudad de México, 10 de julio (MaremotoM).- Entre la poesía oscura y la violencia marginal, Jorge Gudiño (Autor de Con amor, tu hija e Historia de las cosas perdidas, entre otras) regresa con Yo soy el otoño (Alfaguara, 2025), una novela que desarma los géneros literarios mientras retrata la crudeza de un México donde “sobrevivir es la única ley”. En entrevista exclusiva, el escritor revela las entrañas de su obra más personal.

“Nunca me gustó encasillar mi obra. Leo por placer, no por géneros. Las etiquetas sirven a la academia y al marketing, pero ahogan la creación. Yo soy el otoño es un grito contra eso: aquí hay poesía, crimen y personajes que sangran humanidad, no fórmulas predecibles”.

“Juriel busca venganza; Santos, justicia primaria, pero Macarena es la oscuridad que seduce. No es un ‘femme fatale’: es una joven que descubre el poder a través del sexo y la perversión. Le excita narrar violencias, mientras hace el amor. Es mi personaje más peligroso porque refleja cómo el poder corrompe sin necesidad de pistolas”.

Jorge Alberto Gudiño
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

“Aquí la violencia no es ficción: es oxígeno envenenado. Pero hay una diferencia: la de mis personajes es supervivencia (mataron a su hermano, el siguiente son ellos). La del Estado es puro poder. ¿Cuál es más ética?”, se pregunta el autor también de Los trenes nunca van hacia el este, su primera novela. En 2014 publicó Instrucciones para mudar un pueblo; en 2015, Justo después del miedo y en 2016, Tus dos muertos, primera entrega de la serie policiaca del comandante Zuzunaga, que prosiguió en 2017 con Siete son tus razones.

LA BARRANCA: MÉXICO EN MINIATURA

Gudiño construye un escenario claustrofóbico que condensa la crisis nacional: Un territorio sin ley: “Es cualquier barranca del poniente capitalino. Allí la autoridad son mitos como ‘el señor’, que decide qué es bueno o malo. Igual que nuestros gobiernos”.

Personajes sin brújula moral: “¿Héroes o villanos? Juriel, Santos y Macarena fueron educados por la barranca. Su código es: ‘Haz lo necesario, sin dolor innecesario’. ¿Acaso no es eso más honesto que un político que firma paz mientras bombardea?”.

El final es deliberadamente ambiguo: “Algunos lectores piden una secuela para aclarar el desenlace. ¡Esa era mi victoria! Odio las explicaciones que infantilizan al lector”, afirma.

Yo soy el otoño tiene una clave poética y corresponde a que “cada línea se pulió como un verso”.

Jorge Alberto Gudiño
Yo soy el otoño tiene un título poético Foto: Cortesía Facebook

“Tras Suzunaga (con párrafos laberínticos), busqué oraciones cortas y certeras como cuchilladas. Quería que cada palabra sangrara”.

“Es esa voz que filosofa sobre la resignación y el sacrificio. ¿Yo? Solo presté mis fantasías de justicia a personajes que no pueden verbalizarlas”, expresa Jorge.

Jorge Alberto Gudiño dice ser tímido y hogareño. “Odio cocteles y talleres. Prefiero escribir en silencio que fingir en una feria”.

“La burocracia es un monstruo kafkiano. Para denunciar un desaparecido hay que vencer mil trámites, pero para comprar un arma basta un soborno. Y lo peor: ningún gobierno bastará para reparar 100 años de descomposición”, agrega.

Yo soy el otoño es mi territorio libre: sin géneros, sin moralinas, sin finales cómodos. Como México, duele, pero está vivo”, concluye.

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