Josefina Larragoiti

JOSEFINA LARRAGOITI: LA LABOR EDITORIAL TE AYUDA A CONFRONTAR, A CUESTIONAR

Josefina Larragoiti es la dueña y fundadora de la editorial Resistencia, que ya tiene en México una historia de 20 años bajo su dirección. Sin embargo, todavía le falta reconocimiento de todo lo que ha hecho como editora al servicio de una empresa que siempre ha optado por lo menos “movido”, dando cabida a dibujantes, ilustradores, cómics, novelistas…

Ciudad de México, 17 de julio (MaremotoM).- Josefina Larragoiti es la dueña y fundadora de la editorial Resistencia, que ya tiene en México una historia de 20 años bajo su dirección.

Sin embargo, le falta reconocimiento todavía de todo lo que ha hecho como editora al servicio de una empresa que siempre ha optado por lo menos “movido”, dando cabida a dibujantes, ilustradores, historietistas, novelistas…

La conozco desde hace mucho tiempo porque ella como diseñadora dio cabida al regreso de la revista Playboy a México, mientras seguía su carrera de editora, con la convicción firme de que para ella “la cultura nos transforma”.

“El mundo está terrible por todos lados. Y el arte, la literatura, la música, creo que sí nos llevan hacia el origen humano, que hemos ido perdiendo en esta globalización materialista de dinero y dinero. Ser editora también es dejar a un lado el dinero, cuando no eres un empleado contratado como editor. Creo que es diferente tener un trabajo de empleado como editor, ser tu propio editor requiere de autogestión y de ser congruente con tus ideas”, declara en entrevista.

Cuenta que en su trabajo en revistas como Época de México descubrió el trabajo del editor. “Era una revista que te daba más oportunidad de ser creativo. Claro que yo también era lectora, mi madre lo era. En mi casa siempre hubo libros. Y yo leí, leí mucho”, afirma.

Siempre dice a los diseñadores gráficos que deberían empezar a trabajar en una revista. El diseñador aprende a trabajar en equipo. Aprendes a tomar decisiones en equipo también. “Está bien que haya un editor que edita la literatura, pero el profesional gráfico puede cooperar”, expresa.

Les cuento que yo decía que era experta en hacer revistas, cuando hoy las revistas han perdido visibilidad.

“Es cierto, con la inteligencia artificial creo que la revista es de lo más amenazado. En papel ya es casi imposible de producir. Mucha gente ya está haciendo contenidos desde la inteligencia artificial y no requieren producciones gráficas. Antes se hacían fotografías de los autores, íbamos a tiendas de música a sacar las fotos. Armábamos una producción. Ahora le puedes decir a la inteligencia artificial que te haga algo, muchas veces muy mal hecho. La inteligencia artificial ha oficializado el mal gusto”.

Josefina Larragoiti
Ahora hace máscaras, bolsas, muñecas, cajas. “Y todas se venden”. Foto: MaremotoM

La editorial Resistencia es su bastión, pero Josefina Larragoiti también es académica, da clases en la Universidad Autónoma de México.

Ella no se ve como jubilada, no está haciendo un trabajo por encargo. “Hacemos lo que somos. Entonces podemos morir haciendo lo que somos”, es su convicción.

Josefina no tiene hijos, aunque no ha sido por decisión personal, sino la vida misma, como decía George Clooney cuando le preguntaban por qué no se había casado si ya tenía 50 años.

“Hay que reconocer que ser una mujer independiente tiene otros costos. Sociales y económicos”, afirma.

EL RECONOCIMIENTO ACADÉMICO Y EDITORIAL

Tiene el problema de ser académica y tener una empresa. “Algunos académicos nunca han entendido que puedes ser mejor académico, cuando tienes la experiencia en el campo laboral para enseñar. Entonces, siento que es una protección de la misma academia. Si entra gente que sea profesional, me va a obligar a saber más para ser profesional. Y después, pues esta invisibilización. Por eso mismo hice la maestría durante la pandemia, aproveché. Y ahora iré por el doctorado. Aunque no me reconozcan o no me mencionen en los libros, pues entonces voy a empezar a promoverme. Que somos varias personas, somos académicos realmente y somos maestros y demostramos ser buenos maestros”, expresa.

Josefina Larragoiti
Su compromiso con Palestina es sustancial. Foto: Cortesía

 

La editora hace referencia a un libro que acaba de salir coordinado por Marina Garone: Mujeres y los estudios del libro y la edición en Iberoamérica, donde no están ni Josefina Larragoiti (Resistencia), ni Débora Holtz (Trilce), sólo mirándolo por arriba.

“¿Desde cuándo es posible hablar de mujeres en el mundo del libro? ¿Cómo la historia del libro latinoamericano ha narrado –o no– los aportes que ellas han hecho en el ámbito editorial? Durante siglos, las impresoras, editoras, tipógrafas, encuadernadoras y libreras han sido invisibilizadas o relegadas en los estudios sobre la edición. Esta obra aborda casos, panoramas, problemas, metodologías y fuentes documentales, con el fin de incentivar futuras historias del libro y la edición de Latinoamérica, en las que, de forma articulada y sistemática, las voces de las mujeres sean incluidas, visibilizadas e iluminadas”, dice la contraportada en un texto altamente contradictorio.

“Lo peligroso es que este libro servirá de base para futuras investigaciones sobre la edición y las mujeres, y está incompleto. Lo absurdo es que en el libro viene una editora que fue mi alumna, lo que no significa que su trabajo sea malo. Ella sí está considerada en esa tabla, como muchas editoras empleadas, muchas de ellas bajo la dirección de hombres, y Editorial Resistencia, que es dirigida por una mujer, que es independiente, que es autogestiva y es actual, no está considerada. Deborah Holtz tiene muchísimos años trabajando. Haciendo los libros que sea, somos mujeres que hemos mantenido nuestro material a pesar de todo. Pandemia, crisis, críticas, bloqueos. Ahí estamos. No puede ser que no te vean”, reclama Larragoiti.

CUANDO NACIÓ LA EDITORIAL RESISTENCIA

La editorial Resistencia nació en 1998. Fue una cuestión de rabia, vamos a decirlo así. Estaban convocados para hacer la revista de Milenio y a la mera hora de asumir, la empresa les sacó la tarea. Eran tres y finalmente quedó una.

“No somos la esencia de la novela gráfica, pero en 2007 lanzamos la colección de narrativa gráfica. En ese momento, nadie publicaba mexicanos en narrativa gráfica. Los coloqué en librería, porque no vendían los cómics en librería. Entonces, es uno de los más grandes logros que tengo, de los que tampoco se me reconoce. Hay libros que hablan del cómic y no hablan de Resistencia y sus primeros pasos. La línea más fuerte ahora es la colección trilingüe, las lenguas originarias, que inicié hace 11 años. Cuando tampoco nadie hacía nada. Ahora, como la UNESCO decretó el “Decenio Internacional de las lenguas originarias 2023-2033”, el gobierno compró libros en lenguas y todas las editoriales comenzaron a publicar libros en lenguas, 11 años después que nosotros, antes éramos muy pocas editoriales, Pluralia, Magenta, Tecolote, Artes de México, Resistencia y las instituciones gubernamentales”, explica Josefina.

Resistencia trabaja con gente de las comunidades y con académicos que son especialistas en ciertas zonas. Y visibiliza las lenguas y conocimiento ancestral. “O las mismas investigaciones de los académicos las hacemos cuentos, historias. Y nuestra colección es trilingüe. En lengua originaria, español e inglés. Algunos libros tienen realidad aumentada. Los puedes ver animados. Puedes escuchar las lenguas”, dice.

“Esa colección me llevó a que me invitaran a Bolonia. A la feria infantil más importante del mundo, todo pagado por el gobierno italiano, para que allá conocieran mis libros.

Resistencia desde el inicio edita poesía, ensayos, literatura infantil. Ahora voy a editar un libro hermoso sobre Derechos humanos, de una autora india, que descubrí en Bolonia”, agrega.

“La labor editorial te ayuda a confrontar, a cuestionar. Vi ese libro y me dije: eso es lo que tengo que publicar. Cambio y acción. Tengo que generar acción en mi proyecto”.

Josefina Larragoiti apoya la causa palestina, aunque eso le haya hecho mantener distancia con algunos amigos judíos. “Me indigna la pobreza. Me indigna la no humanidad. La marginación. Cuando empezó la guerra, me di cuenta de que todo iba a ser horrible, de que iba a ser un gran problema”, dice.

“No puedes apoyar la muerte de nadie. Aunque, digo, hemos visto desaparecer a Ruanda, hay países africanos que ya no existen. Yo me acuerdo cuando te decían que ibas a parecerte a los niños de Biafra. Que era como un chiste. No existe hoy Biafra. No todos los judíos están de acuerdo con el genocidio, tampoco lo pueden frenar”, admite.

“Lo que sí podemos hacer es manifestarnos. Y lo he intentado, he podido participar en exposiciones con mis dibujos y he intentado denunciar lo que está pasando”

LA GENTE SÍ LEE

“Yo creo que en México la gente lee más allá de las estadísticas, al menos vendo todos mis libros” es la firme convicción de la dueña de Resistencia.

Tendríamos, eso sí, que recuperar las librerías, que volver a “gozar esos espacios donde teníamos contacto humano” y que eliminó la pandemia.

“Estamos en crisis editorial porque las librerías no pueden pagar. A ellas no les pagan los distribuidores. O porque a las librerías ya no les cumple el gobierno. Las librerías ya no tienen estos apoyos, que les daban a unas editoriales que editaban libros de texto y luego los vendían en esas librerías. O sea, había un sistema muy claro de venta de libros que iban a mantener a la librería. Y eso se cayó”.

“Siento que a la industria editorial y al librero le ha faltado sentarse, centrarse en el negocio y decir, OK, el gobierno ya no me va a comprar libros. Las editoriales que hacían libros para los gobiernos o las universidades ya no tienen tanto dinero. Entonces, ¿cómo vamos a generar dinero como librería para pagarles a los editores que si traen sus libros y los venden? El mundo editorial está roto. Está rota la cadena”.

La SEP ya no compra libros y muchos consideran que los libros que se hacen son deficientes. “Aunque te voy a decir que ahí hay otra cosa que no se dice y que es real. O sea, para hacer esos libros compraron capítulos de los libros ya editados a las editoriales. Y te lo digo porque a mí me compraron.

De mis libros de ciencias, he vendido capítulos. Lo cierto es que no van a invertir en hacer los libros que hacían antes. Antes las grandes editoriales tenían un departamento para hacer los libros de texto. Y pagaban todo ese departamento. Hacían el libro, pero estaban seguros que se los iba a comprar la Secretaría de Educación Pública. ¿Qué pasa cuando la cúpula se cae? Pues, que abarcan nuestros espacios. Y se meten por todos lados. ¿Qué hacen? Pues, nos desplazan”, afirma Josefina.

Josefina Larragoiti seguirá editando libros y conceptualizando proyectos editoriales hasta que sus facultades lo permitan. Aunque para hacer frente a lo confuso del mundo editorial actual recurrió a comercializar sus propios productos como diseñadora. Ella hace e ilustra la Agenda de la Luna desde hace 25 años y la ha diversificado. Con sus diseños ahora hace mascadas, bolsas, muñecas, cajas. “Y por fortuna los productos se venden”, concluye.

 

 

Comments are closed.