Del albañil que soñaba con escribir al autor que divide a España: “No quiero ser ejemplo de nadie, solo contar la verdad que me atraviesa”
Ciudad de México, 16 de octubre (MaremotoM).- El Premio Planeta 2025 tiene nuevo dueño y un viejo protagonista de los medios: Juan del Val, que se impuso con Vera, una historia de amor, una novela que, fiel a su estilo, promete encender debates sobre las relaciones, la corrección política y los límites de la sinceridad.
En España los titulares no tardaron en etiquetarlo: “el polemista que ganó el Planeta”. Y es que Del Val, además de novelista, es guionista, periodista y tertuliano televisivo. En cada formato genera un ruido que no lo incomoda. “A mí no me molesta la polémica. Lo que me molesta es la mentira”, decía cuando lo entrevisté en 2021, al publicar Delparaíso.
Aquella conversación revelaba las claves de un autor que escribe desde la incomodidad y que hoy, convertido en fenómeno editorial, sigue defendiendo su derecho a ser políticamente incorrecto.
“Me gusta provocar reflexión, no escándalo. Lo que pasa es que la gente confunde una opinión diferente con una ofensa.”, decía

Su obra y su personalidad pública se mueven en esa frontera. En Vera, una historia de amor, la novela premiada, vuelve a escribir sobre una mujer de clase alta que se siente vacía, atrapada en la apariencia y el deseo, como ya hizo en Candela —Premio Primavera 2019— y en Delparaíso. “Mis personajes femeninos son libres, contradictorios, imperfectos. No los hago para complacer a nadie”, afirma.
En su casa de Madrid, donde trabaja junto a su esposa, la presentadora Nuria Roca, el autor me hablaba de su pasado de albañil y camarero, de su llegada tardía al éxito: “No tengo formación académica ni un plan. Escribo como hablo y como pienso. Vengo de abajo y eso no se olvida. Me gusta la gente que no pide permiso para existir.”
Esa autenticidad lo ha convertido en un personaje incómodo para muchos y entrañable para otros. Es un hombre que no se disculpa. Durante años, sus declaraciones sobre el feminismo, el matrimonio o la televisión generaron controversia, pero también reforzaron su imagen de autor que no busca agradar.
Trabaja en El Hormiguero, conducido por Pablo Motos, uno de los programas más vistos de la Televisión en España.
Un premio que divide
El Premio Planeta, el más cuantioso de la literatura en español, nunca está exento de sospechas ni pasiones. Este año, más de 1.300 manuscritos participaron en la convocatoria y Vera se impuso bajo el seudónimo de Elvira Torres. El jurado habló de “una novela sobre la verdad, la culpa y la imposibilidad del amor perfecto”. Los medios, en cambio, hablaron de un escritor que vende mucho y genera titulares aún más grandes.
En redes sociales, el debate fue inmediato: algunos celebraron su trayectoria y su honestidad, otros vieron el premio como una apuesta mediática. El propio Del Val respondió con serenidad: “A mí me da igual lo que digan. Escribo para gente que lee, no para Twitter.”
“No escribo para dar lecciones, escribo para entender. Cada libro es una forma de hacerme preguntas. No tengo ideología literaria, tengo curiosidad.”
Esa curiosidad se traduce en libros donde los personajes viven entre el éxito y el fracaso, la culpa y el deseo. “El verdadero infierno está en no saber quién eres cuando apagas el teléfono.”
Su literatura, de tono directo y lenguaje cotidiano, fue a menudo despreciada por la crítica académica. Él lo sabe y no le quita el sueño. “La literatura no tiene por qué ser solemne. A mí me gusta entretener, emocionar, provocar. No me interesa escribir para cuatro entendidos que se aplauden entre ellos.”

En Vera, como en sus novelas anteriores, Del Val expone sin pudor las grietas de la vida burguesa: matrimonios fracturados, deseo, autoengaño y la dificultad de ser sincero en un mundo que lo exige todo. “No soy un provocador, soy un tipo que dice lo que piensa”, afirma.
Hoy, tras el Premio Planeta, esa frase resume la figura de un autor que ha hecho del inconformismo su marca de fábrica. Lo suyo no es el silencio sino el ruido, no el consenso sino la conversación. Su éxito, guste o no, responde a una verdad que se repite en todas sus respuestas: “No quiero ser ejemplo de nadie. Solo quiero contar la verdad que me atraviesa.”
Juan del Val, madrileño de 1970, autor de Parece mentira, Candela, Delparaíso y Bocabesada, ha pasado de los programas de televisión al centro del canon mediático con un estilo frontal, sin artificios y profundamente popular.











