Fernando Rivera Calderón

La alegría, la ternura, me parece que es una postura política: Fernando Rivera Calderón

Siempre hay una canción y ahora más que nunca, en tiempos donde es muy difícil escuchar un disco. La mía es “Tóxico”, el segundo sencillo de difusión, pero también recomiendo firmemente hundirse en ese estado de ánimo del autor y escuchar no sólo todo el disco, sino que absorber esa mirada a otro espacio, a otro mundo, para demostrar que estamos vivos.

Ciudad de México, 10 de noviembre (MaremotoM).- Buscar sin encontrar es el octavo disco de estudio de Monocordio, el alter ego sonoro del escritor y músico Fernando Rivera Calderón y se presentará el próximo sábado 30 de noviembre en el Multiforo cultural Alicia, ahora ubicado en la Santa María la Ribera.

Son canciones de amor, de cierto grado de ánimo de lo que le pasa a Fernando y al mismo tiempo crea atmósferas, climas, que es muy difícil de lograr con otros discos.

Siempre hay una canción y ahora más que nunca, en tiempos donde es muy difícil escuchar un disco. La mía es “Tóxico”, el segundo sencillo de difusión, pero también recomiendo firmemente hundirse en ese estado de ánimo del autor y escuchar no sólo todo el disco, sino que absorber esa mirada a otro espacio, a otro mundo, para demostrar que estamos vivos.

ENTREVISTA EN VIDEO A FERNANDO RIVERA CALDERÓN (VE ESCUCHA)

Buscar sin encontrar, que se encuentra ya en todas las plataformas desde el 1 de noviembre, es una obra llena de amor y melancolía, con sonidos que van de la música popular mexicana al bossa nova, pasando por la bachata y el rock y con letras cargadas de poesía que nos llevan de la risa al llanto, siempre dejando una sonrisa en el corazón.

Tuvieron que pasar ocho años para que estas ocho canciones que componen su octavo disco pudieran salir a la luz y son curiosamente ocho músicos los que las interpretan: Bárbara Riquelme en los coros, Baldomero Jiménez en el piano, teclados y percusiones, Fernando Emeth en la guitarra, Edy Vega en la batería, Ángel Leal en la trompeta, Aldo Max en el clarinete, Daniel Loyo en el bajo y Fernando Rivera Calderón en la guitarra y la voz.

­–El nuevo disco de Monocordio lleva a un estado soñador, a un estado de paz, hasta que empieza “Tóxico”. Y ahí me trae exclusivamente la realidad.

–Monocordio es un alter ego, es decir, una versión de mí mismo que cuando lo creé, igual que ahora estaba muy metido en política y me parecía que el público no iba a relacionar al cantante o compositor de canciones de amor con el crítico político. Ahora, 20 años después, no sé, la gente creo que lo entiende más fácilmente. Las canciones de Monocordio las compongo, las arreglo, las imagino, pero en cada momento, a lo largo de estas dos décadas, me he rodeado de diversos músicos que admiro y que me ayudan a que suene como siento que debería sonar. Alguna vez he tenido una orquesta, alguna vez he tocado con un cuarteto de cuerdas, alguna vez estuve con los hermanos Alonso y Chema Arreola y ahora tengo una banda increíble que formé, pensando en el sonido que tiene este disco, que conecta mucho con un niño de 52 años que no ha perdido la capacidad de asombro, la capacidad de enamorarse, de fracasar, de no ejercer demasiado control sobre la vida.

 Fernando Rivera Calderón
El cabaret ha sido mi gran universidad de la vida. Foto: Cortesía Facebook

–Es cierto que ayer ganó Trump, pero podemos tranquilamente ponernos una canción de amor y armar todo un escenario que nos impida, digamos, tener esa rabia terrible que tenemos frente a algo que no podemos resolver.

–Sí, totalmente y en ese sentido, a lo mejor soy muy inocente, pero creo al final nuestra salvación a este mundo, que puede ser verdaderamente hostil, vacuo, sin sentido, es el cuento que tú te cuentas, la obra de teatro de la vida en la que cada uno está. Tengo amigos que la obra o la narrativa o el cuento de su vida es una tragedia. Incluso amigos escritores que sus libros solían ser muy trágicos y algunos han terminado su vida trágicamente. A mí la tragedia la viví mucho en carne propia de niño, viví mucha cosa fea. Me gusta la comedia, me gusta hacer reír, me gusta sorprender, me gusta la literatura fantástica y me cuento mi vida como si fuera yo un personaje de mi cuento. Y tú lo has visto porque a veces mantengo un optimismo que algunos de mis amigos los conflictúa. Ya hay demasiados optimistas y tener esta posición ante la vida no es porque la vida me trate mejor que a otros, es una decisión, es una postura política. La alegría, la ternura, me parece que es una postura política.

–Tus amigos, tus enemigos incluso, me dicen, cómo me gusta Fernando Rivera Calderón. Me da un poco esa sensación de que siempre guardas esta cosa de poeta, esta cosa de creador, frente incluso a tus propios enemigos.

– Sí, bueno, pero no busco complacer a nadie. Respondo a mi voluntad. Me sorprende que algunos amigos que son muy liberales y muy progresistas y muy estudiados, no puedan entender que alguien piense diferente a partir de su experiencia, de su conocimiento y que asuman, pues que me han comprado. Que yo recibo dinero, algún beneficio. Eso sí me ofende, porque tengo una carrera.

–Nos conocemos desde hace muchos años. Nadie puede negar tu trayectoria…

–Y estoy en esto por convicción. Los artistas que más admiro en la vida han mantenido una postura política, a veces radical, que les ha costado mucho en términos artísticos, porque pues también sería muy cómodo para mí, como lo hace el 90 por ciento de mis colegas, ahorrarse su postura política y navegar bien con todos. En mi caso, no, tengo muy claro que me siento parte de un movimiento que actualmente ha llegado al poder, pero es un movimiento que venía de la resistencia y de confrontar a un poder que verdaderamente fue muy nocivo para este país. He perdido amigos, he ganado muchos otros, pero lo que sí tengo claro es que, por un lado, no vengo aquí a tirar netas, doy mi opinión. Soy un músico también, como artista y como opinante, no tengo la verdad, me puedo equivocar, pero tampoco busco atacar a nadie. Creo en el diálogo, creo en la empatía y bueno, si hay alguien que ya no se quiere sentar conmigo a la mesa porque pienso distinto, ya cada quien y sus fanatismos y sus filias y sus fobias.

–Yo te recuerdo cuando habías terminado El Hueso, criticabas mucho de la censura que había y con quien eres ahora, que presentarás el 30 tu disco. No hay diferencias, para mí.

–En El Hueso, era un comunicador que creía mucho más en el concepto de ser objetivo y de ser imparcial y de que si vas a criticar a uno, tienes que criticar igualmente al otro, como si el contrapeso lo tuviera que poner uno como crítico, independientemente de lo que pasara afuera. He tenido muchas reflexiones al respecto, pero el haber trabajado, por ejemplo, en el grupo de Televisa, con el grupo Prisa, sentir y escuchar las presiones en los altos niveles para que no dijéramos que íbamos a votar por López Obrador o para que no expresáramos ciertas opiniones, ver los intereses económicos que había ahí, la manera… Trabajé con Carlos Loret, trabajé con Carmen Aristegui, he trabajado con muchos colegas, amigos, otros examigos y toda esa formación y esa experiencia me permite ser el Fernando Rivera de hoy, que tiene una postura política muy clara en base a esa experiencia y pues que también tiene este otro lado artístico donde puedo hablar del amor, del desamor, de mis experiencias más personales con música. Para mí tocar en el Alicia tiene mucho que ver con lo político, este espacio que se acaba de reinventar, que es un espacio más popular para la música, sí como que tengo una conciencia ahora mucho más clara que antes, de que la música tenemos que llevarla a la gente y no solo que todos aspiren a gastarse el dinero que no tenemos en conciertos carísimos.

Fernando Rivera Calderón
Yo soy músico. Foto: Cortesía Facebook

–Me hubiera gustado mucho ir al de Paul McCartney, por ejemplo, ¿no? Aunque digo, bueno, ya fui, ya sé lo que es, es una cosa maravillosa, pero hay muchísima música alrededor que no cuestan esos precios

–Hay música increíble, pero así como la industria musical ha crecido mucho y que me da gusto que pase, el terreno de lo público ha propiciado otra vez que los músicos tomemos las plazas, que salgamos a las calles, que no nos quedemos confinados a los teatros o a los espacios culturales. Me queda muy claro, no tanto por la música de Monocordio, sino por el cabaret, que en las zonas donde hay más necesidades económicas, más problemas sociales, es donde la gente valora mucho más un espectáculo artístico.

– Yo, cuando cumplí 50, pensé que ya estaba todo terminado y realmente la vida me fue enseñando que no. El otro día que murió Quincy Jones, pensé qué buena que fue mi época, fue Thriller, fue Michael Jackson, fue Quincy Jones, un hombre al que pude entrevistar, pero al mismo tiempo tengo mi Spotify con todo lo nuevo…

–Yo lamento el envejecimiento, a veces me parece ser el viejito que me decía de joven: Ay, esa música que oyes no se entiende, está rara. Pero a veces estoy muy abierto, siempre estoy con jóvenes, tengo dos hijos jóvenes y les pido que me expliquen un poco, porque reconozco que Bad Bunny nunca va a ser mi músico favorito, pero reconozco que tiene cosas que me han llamado la atención y que me gustan. Actualmente estoy escuchando a Catriel y Paco Amoroso, que nos tiene fascinado este dúo argentino de loquitos que nos recuerdan a Ilya Kuriaky y a otros proyectos.

–Está Dua Lipa, gran ídolo

–Dua Lipa es una maravilla. Amo, amo a Dua Lipa, a Rosalía a C.Tangana, pero no dejo de escuchar a Quincy Jones, ni a Frank Sinatra, ni a Os Mutantes, ni a Caetano Veloso. Para los que amamos la música, lo comentaba la otra vez con un amigo, nunca habíamos vivido un momento mejor. Los melómanos y melómanas podemos disponer de la música de todo el mundo. Puedes escuchar música de Oriente Medio, de África, del siglo XX, del siglo XIX, grabada años después, es un abanico que si conoces un poco y sabes navegar, es infinito.

–Quería preguntarte cómo el cabaret ha influido en tu música

–El cabaret ha sido mi gran universidad de la vida. La primera parte me preparé de manera académica y estudié comunicación, estudié historia y estudié filosofía, pero nada me enseñó tanto como los diez años que pasé cercano a Las Reinas Chulas, primero a Marisol Gassé, luego a todas las demás. Ahora convivo casi como una hermanita con Nora Huerta y aprendí mucho haciendo cabaret con ellas. Ahí también me desvelé y creo que envejecí 30 años en 10, pero la verdad es que no cambiaría por nada ese aprendizaje. Y claro que esa capacidad de improvisación, del humor, de reírse de uno mismo, tiene que ver mucho con esos aprendizajes. Justo eso tiene que ver con “Tóxicos”, porque es una canción muy curiosa que salió de experiencias personales, pero tratando de tomarlas con sentido del humor. Es un tema como delicado en México y en nuestros países, porque la toxicidad puede ser tomada como un chiste, así como la planteó en la canción o puede terminar en los asesinatos que diariamente vemos en los medios. La canción es clara a qué se refiere y a qué tipo de toxicidad se refiere, pero debo confesarte que pensé no incluirla en el disco.

–Yo pensé que iba a ser el primer single, porque me fascinó

–Es el segundo sencillo del disco, le ha ido muy bien, tiene muchas reproducciones. El día que la estrené en el Teatro de la Ciudad, la cantó todo el Teatro sin conocerla. Invita a la reflexión, aunque aparentemente es un chiste, es una canción que no es inocente y que

la hice también pensando en que mucha gente que se las da de que no es tóxica y que señala a los tóxicos, a veces son mucho más tóxicos que los tóxicos. Entonces, nadie está libre de pecado en este mundo de toxicidades y veneno.

–¿Qué va a pasar el 30 de noviembre, Fernando?

–Será el estreno mundial del nuevo disco. Me emociona mucho con esta bandota que traemos y será un recorrido por las nuevas canciones, pero también por algunas clásicas, Tengo casi cien canciones en el repertorio de Monocordio, escogeremos algunas y las desarrollaremos en el Foro Alicia.

Comments are closed.