Rangel expresó: “Mientras nosotros estamos aquí, Khames y más de dos millones de palestinos sobreviven bajo los bombardeos. Cada una de sus imágenes nos recuerda que, incluso en el horror, la humanidad persiste”.
Ciudad de México, 19 de octubre (MaremotoM).- La guerra en Gaza, con su carga de destrucción y de resistencia, se transforma en arte, testimonio y memoria colectiva en el documental La Gran Palestina, dirigido por Rafael Rangel, que se estrenó del 15 al 17 de octubre en el Centro Cultural Clavijero de Morelia.
La proyección se enmarca dentro de una amplia muestra visual encabezada por el joven fotógrafo palestino Khames Alrefi, de 24 años, cuya serie “25 ventanas al infierno” presenta imágenes devastadoras y poéticas sobre la vida bajo el asedio.
El evento, organizado por la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), contó con la presencia de la embajadora de Palestina en México, Nadya Rasheed y la gestión de la poeta Jacinta Ceballos, quien ha impulsado en el país diversas expresiones artísticas solidarias con el pueblo palestino. En un ambiente de recogimiento, Rangel recordó que lo que se muestra “no es solo el hecho más atroz de los últimos dos años, sino la síntesis de 77 años de un genocidio gradual”.
Un cine que denuncia desde la contemplación
Con siete capítulos y un prólogo, La Gran Palestina continúa la línea de cine vivencial iniciada por Rangel con Gaza: La franja del exterminio. El nuevo filme reconstruye los hechos ocurridos entre enero y marzo de 2025 en la Franja de Gaza, cuando miles de refugiados regresaron a sus hogares tras un breve cese al fuego, solo para encontrarse nuevamente con la destrucción.
El documental está construido desde la mirada directa, sin narradores externos ni entrevistas formales. Las imágenes —registradas por Mahmoud M. Zaqout y editadas por Mar Jardiel— transitan entre el silencio, los sonidos del bombardeo y los murmullos de una población que resiste. “Busco que el horror se vea de un modo más sublime, más personal, más contemplativo”, dijo Rangel durante la presentación. “El impacto es distinto, permite una reflexión más profunda”.
El trabajo de Rangel, coordinado en México por Jimena Rangel y en Egipto por Mahmoud Elkholy, articula una poética de la devastación: el arte como una forma de permanecer cuando todo parece borrarse. En palabras del director, “cada fotografía, cada plano, es un puente con quienes hoy están siendo exterminados por misiles, drones y hambre”.

Khames Alrefi: la juventud que documenta el infierno
El joven fotógrafo Khames Alrefi, originario de Gaza, forma parte del equipo de doce reporteros gráficos que acompañan a Rangel en la realización de los documentales sobre Palestina.
Dentro del Clavijero, la muestra permanecerá abierta hasta fin de año. Se ampliará con una sala inmersiva: muros negros, proyección continua del documental en formato mural de cuatro metros de altura y un sistema de audio envolvente. “Estar ahí adentro es un viaje”, definió Rangel. “Las imágenes, al ser tan grandes, te obligan a entrar en la experiencia del otro. Ya no es un noticiero ni un informe: es un encuentro con la dignidad del pueblo palestino”.

El arte como resistencia
El ciclo Trilogía de un genocidio, memorias es más que un proyecto cinematográfico: es una declaración política y ética sobre el poder del arte como testimonio. En el acto inaugural, Rangel reiteró que cada fotografía de Khames “no es solo un doloroso testimonio, sino también un puente, un vínculo real con él”. Las imágenes no tienen precio fijo; pueden adquirirse mediante donativos voluntarios, cuyo monto será enviado íntegramente al joven fotógrafo en Gaza.

La Gran Palestina deja claro que el arte puede ser un acto de denuncia y también un refugio espiritual. Mientras en la pantalla se proyectan los escombros, las ruinas, los niños sin escuela y las mujeres entre el polvo, lo que emerge es una reflexión sobre la dignidad, sobre la capacidad de mirar de frente la barbarie y, aún así, buscar la belleza.
Al cerrar su intervención, Rangel expresó: “Mientras nosotros estamos aquí, Khames y más de dos millones de palestinos sobreviven bajo los bombardeos. Cada una de sus imágenes nos recuerda que, incluso en el horror, la humanidad persiste”.











