Alma Mancilla

LA LITERATURA INQUIETANTE DE ALMA MANCILLA

En sus obras más recientes (El verdor y Fulgor), Alma explora profundamente la experiencia femenina, especialmente aspectos difíciles y no romantizados de la maternidad. Estas maternidades son conflictivas, vividas desde la ambivalencia y la oscuridad, reflejando una mirada más realista y menos idealizada.

Ciudad de México, 2 de julio (MaremotoM).- La novelista y cuentista Alma Mancilla tiene una larga trayectoria y su obra merece mayor reconocimiento en el ámbito literario. A lo largo de la charla, Alma reflexiona sobre el lugar que ocupa su literatura, evitando etiquetas como “ciencia ficción” o “literatura feminista”, aunque reconoce que su trabajo puede contener elementos de ambos.

Menciona que no escribe con la intención de encajar en un género específico. Más bien escribe desde inquietudes personales que luego toman forma en los personajes. Considera que etiquetar su obra es más una preocupación de críticos o periodistas que de escritores. Prefiere hablar de una “literatura inquietante”, un término que, aunque difícil de definir, describe mejor su estilo.

Para ella cada novela parte de una especie de hipótesis, influenciada por su formación académica. Así como en la tesis se defiende una idea, en sus novelas busca demostrar algo capítulo a capítulo. Esto podría interpretarse como un “mensaje”, aunque no es su intención explícita.

Alma Mancilla
Su literatura intenta certificar lo académico. Foto: Cortesía

Estamos hablando de El verdor, su segunda novela con Salto de Página (la primera fue Fulgor), que se basa en el misterio que proviene de la naturaleza. Alma menciona la influencia de autores de quienes se inspira en lo inquietante a través del entorno natural, casi como si el paisaje fuera un personaje más.

Aunque algunos lectores consideran sus novelas como futuristas o distópicas, Alma revela que para ella muchas de estas historias transcurren en un presente inquietante, muy cercano a la realidad actual. Se discute cómo lo distópico puede estar ya ocurriendo en ciertas regiones del mundo, dependiendo del lugar desde donde se viva y se lea.

En sus obras más recientes (El verdor y Fulgor), Alma explora profundamente la experiencia femenina, especialmente aspectos difíciles y no romantizados de la maternidad. Estas maternidades son conflictivas, vividas desde la ambivalencia y la oscuridad, reflejando una mirada más realista y menos idealizada.

Aunque sus obras tratan temas profundos, Alma insiste en que su estilo es accesible y leíble para cualquier persona. No busca hacer textos complicados, sino crear experiencias literarias que puedan ser disfrutadas por todos.

Alma Mancilla
Editó Salto de Página. Foto: Cortesía

Ana Mancilla, una novelista bastante experimentada, y yo creo que ya tiene que empezar a ser reconocida con los premios, con el premio Azor Juana, con el premio, no sé, no sé si tú concursas, no lo sé, pero me parece que eres una novelista muy, muy afeatada, y lo compruebas con el verdor, digamos, ¿no? No solamente me parece que es una novela un poco de ciencia ficción, un poco feminista, sino que siempre es el costado humano que tú profundizas con cada novela, me parece. ¿Es así? Pues sí, bueno, muchas gracias, Mónica, por la invitación y por tus palabras. Fíjate que yo muchas veces me pregunto qué cosa es esto que escribo, es decir, en términos como de género.

“Lo he dicho en otros espacios, a mí me da la impresión de que la cuestión del género, de lo que uno hace, es una preocupación como más del académico, más en este caso del crítico, del periodista. Rara vez me he propuesto escribir ciencia ficción o va a tener este lado feminista. De entrada porque tengo la impresión de que a veces entre más se esfuerza uno en utilizar los clichés del género, los tropos menos exitosos resultan”, explica la escritora.

Aprendió a escribir por ensayo y error, pues “nunca he ido a ningún taller literario, aprendí a escribir sobre la marcha y equivocándome.  Vengo más bien como del medio académico, y entonces cuando estaba escribiendo mi primera novela, creo que lo que me ayudó a destrabar ese punto en el que me sentía muy atorada fue recordar eso, que cuando estaba escribiendo, traía más experiencia en la escritura de artículos, de una tesis, de maestría, tesis doctorales”, dice.

“Lo que uno hace en la novela es avanzar cada capítulo para intentar la demostración de eso que vio en la tesis”, agrega.

“Para mí el verdor representaba esta posibilidad del enigma que proviene de la naturaleza. No sé exactamente dónde encasillar lo que yo escribo, pero si tuviera que ponerle un término elegiría el de literatura inquietante”.

Comments are closed.