Con respecto a La Bota, es cierto que es un espacio pequeño, pero a la vez hace que se cree un ambiente muy especial entre el público y los grupos. Logramos involucrar a la gente de una manera muy especial, tanto los compañeros con su propuesta como nosotros. Son lugares que finalmente te hacen volver, porque sientes un trato diferente y también una cercanía más grande con el artista
Ciudad de México, 5 de junio (MaremotoM).- Todos los fines de semana, en la Hostería la Bota, tiene lugar una cita musical de alto rango. Es un lugar pequeño, pero donde el arte, el baile y la alegría de vivir cobran especial dimensión. Así lo certifican La Forja, Alejandro Milán (hijo del poeta amado Eduardo Milán) y Señor Swing, una banda de hot jazz, de música de los 20, que ahora pasa a ser una de nuestras favoritas.
Una de las cosas que nos preguntamos es precisamente lo que significa La Bota para los músicos, en un ámbito donde hay pocos locales que estimulen y ofrezcan la buena música mexicana.
“Con La Forja fue todo un experimento, pues el lugar no se prestaba para hacer un poco de flamenco. Hacemos un flamenco fusión, metemos un poco de jazz, un poco de blues y composiciones propias. Aparte de hacer algunas cosas que la gente nos pide o que conoce. Para nosotros estar en un lugar tan emblemático como es La Bota, que ahora está cumpliendo 20 años, es muy importante, porque eso nos ha llevado a tener un círculo con muchas personas interesantes dentro del arte en la Ciudad de México y en otros estados. Hemos podido participar en la Feria del Libro, este año en el Zócalo y también participar en el evento anual de Poesía en Primavera. La Bota da para tanto que ahí estamos y en tres años no terminamos de sorprendernos y seguir haciendo cosas”, dice Daniel Rivadeneyra, director del grupo.
“Hoy el flamenco no se da en estado puro, transmuta. El resultado es un ramillete de sonidos con visos de rock progresivo, elementos de jazz y tintes de música latina que recorren transversalmente esa alfombra inamovible que es el flamenco.” Es la leyenda que tienen en su página. Hace 30 años que vienen transitando el camino de la música independiente. La Forja está integrado por Oli, la moraíta (Cantante), Malú Pizá (bailarina), Valeria Nava (Bailarina), David Chávez (percusionista) y Daniel Rivadeneyra, guitarra y fundador.

Los integrantes de Señor Swing, en la voz de Daniel Bueno, se sienten muy honrados también por haber llegado a La Bota. “Digamos que fue suerte y no, porque la banda ha venido haciendo un trabajo y eso fue lo que nos abrió la puerta a este espacio cultural, de mucha tradición en el Centro Histórico”, afirma.
“Sr. Swing —o Sr. Swing Hot Jazz Band— es un quinteto mexicano de jazz de gran calidad, cuyo sonido remite a los inicios del género, a aquellos años veinte, treinta y cuarenta en que la música Dixieland y el swing reinaban y cuando destacaban músicos como Sidney Bechet, Jelly Roll Morton, Ben Webster y Louis Armstrong”, describe el periodista Hugo García Michel en una entrevista.

“Últimamente ya no hemos tocado mucho en el Centro Histórico, salvo por ahí en algún lugarcillo. Tener un foro como La Bota nos abre la puerta como para estar accesible a todo tipo de públicos, porque aquí confluye todo tipo de gente”, afirma Álex Paz, el trompetista. Conformado por Vladimir Zárate (guitarra), José Mondragón (clarinete y trombón), Alex Paz (trompeta), Daniel Bueno (batería y percusiones) y Sergio Carrera (bajo y contrabajo), Daniel se acuerda que fue a La Bota “hace precisamente 20 años. Tenían una casa que igual era como para un laboratorio de artes, creo que se llamaba la Casa de Sueñosy justo ahítuve una presentación de un libro que no recuerdo exactamente quién, pero de ahí la fiesta se fue a La Bota. Regresar 20 años después de tocar es algo bonito e importante.
Alejandro Milán representa la parte del jazz y como tal rescata sobre todo “el gran trato que hay en La Bota. “Es un trato muy digno al ser también los dueños, Antonio y Melisa, artistas, y también muchos del personal de ahí. Se me hace algo increíble que existan como este tipo de mezclas. Un lugar de música y luego poesía, donde también haya de repente teatro, es un lugar increíble”, admite este joven guitarrista.
“También como que se ha generado unos muy buenos vínculos con los meseros, con toda la gente que trabaja ahí. Es un espacio chico, no es una sala de conciertos, pero es un lugar donde cada cosa que se hace tiene muy buen destino. Recomiendo siempre ir a La Bota, uno va a tocar siempre de buenas, dado el excelente trato”, dice Alejandro Milán.
Conocido en el mundo musical como Alex Milán, es guitarrista y compositor. Su primer disco es Tacuarembó (una ciudad de Uruguay), “una antología de piezas que he compuesto a lo largo de los últimos cinco años. Una “road movie” de diversos escenarios y lenguajes donde cada pieza es una historia independiente que en su totalidad se estructura de tal forma que remite a un libro de cuentos o a un compilado de crónicas”, ha dicho.

¿Cómo está la música mexicana?, es una pregunta que a todos le hacemos y la charla se va a la intervención del foro El Alicia el pasado viernes. El que contesta primero es Daniel Rivadeneyra. “El foro Alicia es el coproductor de nuestro primer CD, entonces para nosotros es un lugar muy importante, es la única banda de flamenco que se ha presentado allí”, mientras que Alex, de Señor Swing, dice que “no sabía de eso que había ocurrido en el Alicia, pero sí es cierto, también creo que, bueno, por el estilo de música que tocamos, pues ha tenido cabida en muchos lugares o nos es más fácil buscar esos espacios. A veces, claro, se queda de repente como en una música de ambiente, no es que la gente la valora y en ese sentido, el de la valoración, es mucho más en los espacios de arte como La Bota”.
La cantante, actriz y compositora con más de 10 años de experiencia, Oli, La moraíta, aporta que “siempre ha existido muy poco apoyo en México para las cuestiones culturales, siempre que vas a pedir de hecho funciones a nivel cultura, la primera respuesta que recibes es no hay presupuesto. Entonces es tremendamente fuerte enfrentarte a esto. Con respecto a La Bota, es cierto que es un espacio pequeño, pero a la vez hace que se cree un ambiente muy especial entre el público y los grupos. Logramos involucrar a la gente de una manera muy especial, tanto los compañeros con su propuesta como nosotros. Son lugares que finalmente te hacen volver, porque sientes un trato diferente y también una cercanía más grande con el artista”, afirma.











