Rowena Bali

La obsesión y su tío que murió haciendo clavados: El hijo del monitor, de Rowena Bali

La novela El hijo del monitor, editada por NitroPress, en la colección Habitaciones propias, que dirige Elma Correa, no es la excepción. A veces pienso que su literatura es como el parapente, que también practica, hay un punto en el que todo parece irse al vacío, como una especie aletargada de literatura de terror, como esos cuentos de misterios aparecen en una caja rosadita y con moño. No lo parecen, pero lo son.

Ciudad de México, 22 de enero (MaremotoM).- Los textos de la escritora Rowena Bali siempre tienen ese misterio y te agarran de sorpresa. Cuando crees que estás en una literatura lineal, sin nada que se destaque, aparece un monstruo cuadriculado y casi tienes que cerrar el libro.

La novela El hijo del monitor, editada por NitroPress, en la colección Habitaciones propias, que dirige Elma Correa, no es la excepción. A veces pienso que su literatura es como el parapente, que también practica, hay un punto en el que todo parece irse al vacío, como una especie aletargada de literatura de terror, como esos cuentos de misterios aparecen en una caja rosadita y con moño. No lo parecen, pero lo son.

“Esta novela es un estudio sobre el fracaso, sobre la obsesión, sobre vidas inútiles que se regodean en su inutilidad. Una historia rosa que se convierte en una sórdida pesadilla para mostrar el absurdo y el sinsentido al que nos someten los medios de comunicación: la deshumanización de aquellos que adoptamos a los monitores como madre y padre, educándonos en medio de la basura y la suciedad mediática, siendo manipulados a través de sus mensajes para obedecer y servir”, dice la editorial de este texto que siempre está a punto de explotar.

ENTREVISTA EN VIDEO A ROWENA BALI

“A Elma la conocí porque hice un número de Cultura Urbana y fue Eduardo Cerdán quien me pasó su dato. Con el tema de la novela fue Mauricio Bares, el editor de NitroPress, quien me dijo que iba a ser Correa la editora para Habitaciones Propias”, dice Rowena Bali en entrevista.

“Me encantó la colección, me parece que el diseño es padrísimo. Unos meses antes de que saliera, recibí un correo de NitroPress, para mostrarme el diseño de portada. Claro que pensé que mi novela no tenía que ver con las flores, pero me encantó la idea. Agregué un capítulo que se parece un poco a la portada”, afirma.

La obsesión y las manías sustentan El hijo del monitor. “La novela se centra en el tema de la obsesión de Gerson por la muerte de la reina. Este golpe de cráneo en los azulejos de la alberca está en la mente del personaje y se manifiesta una y otra vez”, expresa.

Rowena Bali
Editó NitroPress. Foto: Cortesía

Cuando hay una alberca vacía pareciera ser que ya no hay vida, dice Isabel Zapata en Alberca vacía y me hizo acordar al cráneo que plantea Bali. “Hay una situación familiar. El esposo de una tía mía era clavadista y falleció así. Mi tío golpeó su cabeza sobre una piedra en el río. Esa imagen está en la novela, está en un cuento y me ha acompañado a lo largo de la vida”, afirma Bali.

La novela de esta escritora va al punto, no se anda en rodeos, es corta. “Mis novelas son breves. Estoy trabajando en algunas otras y no creo que vayan a superar las 120 páginas. Me parece suficiente. Tal vez más adelante, por ahora son breves. No lo pienso, no hago ese cálculo”, dice.

Rowena Bali
Me gusta ser precisa, clara, tuve entre mis maestras a Beatriz Espejo. Foto: Cortesía

“Me gusta ser precisa, clara, tuve entre mis maestras a Beatriz Espejo. Una de las cosas que me enseñó fue precisamente eso. No le metas tantas cosas alrededor de lo que quieres decir. Lo tomé mucho en cuenta. Los textos que trabajaba con ella siempre quedaban más cortos”, agrega.

Los dos territorios, tanto el del cuento, como el de la novela, le son agradables.

“La primera novela que editó Nitropress fue El agente morboso. El hijo del monitor empecé a escribirla hace muchos años, que me llevó diez años para dejarla así. A esta le metí más trabajo”, afirma.

Comments are closed.