Uno de los primeros libros con que la editorial Almuzara inaugura su trabajo en México es El camino de la mano escrita, de Luis Bugarini, un libro de ensayos en donde el escritor navega entre el arrepentimiento y la carencia de otro oficio extraordinario, para haber dedicado su vida a las letras.
Ciudad de México, 20 de mayo (MaremotoM).- Siempre que pienso en escritor lo someto a la comparación con perdedor, me digo. Ese término usado esencialmente por los estadounidenses para medir el grado de eficacia en la vida.
La verdad es que más allá de no jugármela por un término como ese, lo cierto es que ser escritor tiene esa cosa gris de no triunfar demasiado. Sin embargo, nada hay más placentero, nada más difícil de combatir cuando la vocación se hace centro en nuestro corazón.
Uno de los primeros libros con que la editorial Almuzara inaugura su trabajo en México es El camino de la mano escrita, de Luis Bugarini, un libro de ensayos en donde el escritor navega entre el arrepentimiento y la carencia de otro oficio extraordinario, para haber dedicado su vida a las letras.
“Esta extraordinaria suite de seis piezas de ensayo literario personal, en la que el mecanismo de la escritura es protagonista, escritas con gesto irónico y lúdico, socarrón y tempestuoso, si bien críticas y realistas, siguen la estela de autores para quienes la crítica social es compatible con una dosis de autoflagelación. Digamos G. K. Chesterton o Karl Kraus. En ellos se une la reflexión personal a la vivencia contemporánea para intentar la ansiada fusión entre vida y literatura”, dice la editorial Almuzara.
Entre la poesía y la posible ceguera, la posibilidad de ser freelance en un contexto donde no hace falta demasiado un escritor, Luis Bugarini ofrece un libro accesible, divertido y a veces erudito, pero no tanto como para salir corriendo.
ENTREVISTA A LUIS BUGARINI (Escucha)
“A lo largo de haber sido lector durante varias décadas me pareció que era importante el lugar de la escritura en el mundo. La escritura es la expresión más alta del idioma”, dice Luis Bugarini en entrevista.
Para él todo es escritura, las redes sociales, las series, la inteligencia artificial. Hay un deseo y una voluntad irrefrenables en el hecho de serlo. “La palabra, la expresión estética sigue siendo fundacional de nuestra identidad. En este libro lo que digo también es que la poesía me ha ayudado en momentos difíciles de mi vida, algo que no se ve tanto. Lo que quieren es que la literatura sea de un saber exquisito y limitado”, dice.

“Las series son muy eficaces y en una hora nos cuenta una historia que a un escritor le cuesta muchos años escribir”, opina.
Lo cierto es que las series también se han convertido en aburrida, pero la literatura no.
“Sigo teniendo confianza en el objeto libro. Cuando uno examina las tramas, ya están en el pasado, aunque contemporaneizadas nos da la impresión de la novedad”, afirma.

Lo cierto es que “esto fue lo que nos tocó y en esta trama de la vida seguiremos escribiendo”, anuncia. Mientras tanto, muchos escritores son rescatados por los escritores de ahora: Yukio Mishima, con Christian Lagunas; Franz Kafka, con Sergio Ceyca y se mezcla con esa facultad que para escribir hay que estar bien.
“Ya por la edad me estoy enfrentando a asuntos de salud y pienso que desde la enfermedad me resultaría tremendo lograr un libro”, dice Bugarini.











