La ruta de los niños rojos (Matadero) es un libro académico y no. Está escrito por Nibaldo Acero, un profesor y estudioso chileno que analiza la poética de Bolaño en comparación con la de Santiago Papasquiaro y advierte que ambas creaciones “fluctúan entre la búsqueda de la naturaleza de la poesía y entre una lírica cuyo orgánica principal es la humanidad”.
Ciudad de México, 20 de febrero (MaremotoM).- Ahora que se cumplen los 20 años de la muerte de Roberto Bolaño, muchos escritos se publicarán y cada uno de ellos estará faltando a la verdad de un autor latinoamericano con más futuro que pasado. Por lo menos un futuro no póstumo, en que hasta la lista de la tiendita está siendo mostrada “para los fanáticos”.

“Este estudio de Nibaldo Acero promete cambiar sustancialmente el enfoque de los acercamientos a la obra de Bolaño. Ofrece una ruta fructífera y sugerente para analizar su obra sin olvidar la poesía del autor. El Bolaño que analiza Acero no es el Bolaño del mercado editorial, un Bolaño sin poesía y sin infrarrealismo, es decir, un Bolaño entregado a las mafias literarias. No me sorprendería que a raíz de este estudio surjan muchos otros indagando por la misma ruta de Acero”, dice el infrarrealista Rubén Medina, acaso el gran defensor de la memoria cierta de un escritor imprescindible.
La ruta de los niños rojos (Matadero) es un libro académico y no. Está escrito por Nibaldo Acero, un profesor y estudioso chileno que analiza la poética de Bolaño en comparación con la de Santiago Papasquiaro y advierte que ambas creaciones “fluctúan entre la búsqueda de la naturaleza de la poesía y entre una lírica cuyo orgánica principal es la humanidad”.
“Lo sigo viendo como un poeta infrarrealista, se quedó con esa independencia”, afirma.
El libro se degusta con un sabor agridulce y unos descubrimientos que ya intuíamos al leer su poesía, pero que aquí adquieren un sentido con las apasionadas definiciones. No se vayan por el Bolaño que quiere venderle el mercado, lean, sin más, La ruta de los niños rojos.
ENTREVISTA EN VIDEO A NIBALDO ACERO
Este es el primer acercamiento teórico a la poesía de Roberto Bolaño. “Tuve la suerte de que algunos estudiosos señalaran el camino, entre ellos Patricia Espinosa, Julián Marías, Roberto Contreras… Es difícil entender por qué la poesía de Roberto Bolaño no ha tenido el impacto en la comunidad de lectores que podría haber tenido”.
¿Estaremos temprano o tarde?, se pregunta Nibaldo Acero.
“En la poesía encontramos las historias que luego formarían su narrativa. La poesía nos da como la panorámica de cómo será la narrativa de Bolaño. Estrella distante, por ejemplo, tremendo texto, tiene su base en tres poemas escritos veinte años antes”, afirma.
“Los bolañistas consideran pobre la poesía de Bolaño, lo cual me parece de una soberbia y falta de sensibilidad. He participado de congresos donde llegan estos bolañistas que terminan siendo contrarios a Bolaño”, agrega.

“Bolaño nunca dejó de ser un poeta, decir que es un narrador como tal, me parece pobre y soberbio. Hay franjas completas dentro de Los detectives salvajes que son pura poesía. No es una cuestión de apostarle al caballo perdedor, es hacer el ejercicio de dividir líricamente algunos de esos fragmentos. No es una poesía que nació en ese momento, son textos que vienen desde mucho antes. La poesía está en el medio y uno no comprende a su obra saltándose la poesía”, afirma.
“Fundamentalmente leyendo sus poemas, ya esa ruta, esos hitos marcan una ruta, de un ser que vio en el ser poeta, una manera de enfrentar lo que fuera. Un poeta lo puede soportar todo. No es lo mismo que decir que un hombre lo puede soportar todo. La poesía es guarecerse y enfrentar a la vez. La poesía es una forma de vivir valiente y arriesgada. A lo único que se dedica en su vida es a la literatura”, expresa Nibaldo.
“Lo sigo viendo como un poeta infrarrealista, se quedó con esa independencia”, afirma.











