“El LEM es un proyecto que fundamos y dirigimos Laura Athié y yo, en Puebla, para desarrollar proyectos, investigaciones en torno a la memoria, la identidad y el patrimonio”, dice Efrén Calleja, quien ofrece dos diplomados. Uno es el Diplomado en Memoria y Discursos Autobiográficos y el otro es el Latido de Cocina tradicional mexicana. Ambos programas llevan ya tres ediciones.
Ciudad de México, 13 de febrero (MaremotoM).- El tercer diplomado Latidos de la Cocina Tradicional Mexicana ofrece un acercamiento vivencial a los saberes, las experiencias y los proyectos que mantienen la identidad de las cocinas regionales. Lo hace la escuela LEM (Centro de producción de lecturas, escrituras y memorias) y transcurrirá durante 18 sesiones, donde se compartirán proyectos de vida, saberes comunitarios, historias familiares, prácticas rituales, migraciones gastronómicas e iniciativas culinarias.
El diplomado se impartirá de manera presencial en Puebla y con modalidad a distancia, del 18 de febrero al 14 de octubre de 2023.
ENTREVISTA EN VIDEO A EFRÉN CALLEJA
“El LEM es un proyecto que fundamos y dirigimos Laura Athié y yo, en Puebla, para desarrollar proyectos, investigaciones en torno a la memoria, la identidad y el patrimonio”, dice Efrén Calleja, quien ofrece dos diplomados. Uno es el Diplomado en Memoria y Discursos Autobiográficos y el otro es el Latido de Cocina tradicional mexicana. Ambos programas llevan ya tres ediciones.
“Son nueve meses, con clases de 9 a 3 de la tarde. Lo del Latido de la Cocina Tradicional reúne a 14 cocineras populares y a cuatro especialistas, para entender, comprender y dimensionar qué es lo que está detrás de los platillos. También para aprender las diferentes cocinas de los migrantes, la libanesa, la china, la de raíces africanas y para aprender de las maestras cocineras cómo llevan a cabo emprendimientos económicos, transforman su realidad social. Cómo hacen de la cocina tradicional para mantener viva las costumbres de México”, afirma Efrén.

Conformado por una sesión de apertura, cuatro módulos y una sesión cierre, el diplomado traza una inmersión dialogante en las resistencias esenciales que potencian la vitalidad, diversidad y majestuosidad de las cocinas mexicanas. De esta manera, sustentado en la pedagogía testimonial, el programa permitirá conocer las fortalezas que ubican a la cocina tradicional mexicana como patrimonio cultural de la humanidad, ratificar la admiración por quienes día tras día mantienen el invaluable compromiso con la sazón histórica de su comunidad y convocar a escuchar la palabra-fuego que aviva los latidos de las cocinas tradicionales.
“Las políticas gubernamentales son buenas, los impulsos turísticos son buenos, los apoyos de todo tipo son necesarios, pero las cocinas se mantienen en pie porque hay personas que todos los días defienden su sazón y una manera de habitar el mundo desde el saber gastronómico”, dice Calleja.
Así, la sesión 1, “Horizontes de la cocina tradicional”, que es el llamado a la mesa, impartida por Griselda Tihui Campos Ortiz, es una introducción a los grandes temas del diplomado: contextos históricos, identidades gastronómicas, territorios culturales, realidades sociales, retos contemporáneos e iniciativas sobresalientes.
El módulo 1, “Los motivos del querer”, incluye las clases “Defender la tortilla ceremonial”, con María del Consuelo Venancio, de Guanajuato; “Encontrarse con el mezcal”, con Patricia Acevedo Pacheco, de Guerrero; “Defender la memoria”, con Reyna Pérez Vicuña, de Morelos, y “Hornear el cobijo”, con Martha Díaz de Kuri, de la Ciudad de México.

Por su parte, el módulo 2, “Los cobijos del ritual”, contempla las sesiones “Hornear el arraigo”, impartida por Cuitláhuac Córdova, de Tamaulipas; “Multiplicar el cacao”, a cargo de Estela Lázaro Magaña, de Tabasco; “Avivar el fuego”, con Gladys Espinoza, de Colima, y “Recuperar la autonomía”, por parte de Nora Tzec, de Campeche.
El módulo 3, “Las veredas de la herencia”, está integrado por las clases “Amasar la rebeldía”, con Soledad Nicolás Gutiérrez, de Puebla; “Respetar la tierra”, a cargo de Rosalba Morales Bartolo, de Michoacán; “Soñar con el pulque”, por parte de Bibiana Bautista Gaitán, de Oaxaca, y “Politizar el paladar”, con la investigadora Sarah Bak-Geller Corona.
El módulo 4, “La cosecha de futuros”, contempla las sesiones “Amplificar las raíces”, impartida por Nidia Patricia Hernández, de Veracruz; “Encarnar el deleite”, a cargo de Amanda Covarrubias, La Patrona de la Parrilla, de Coahuila; “Navegar La Chinesca”, con Ramón García Yee, de Baja California, y “Sazonar la poesía”, con la investigadora Susana Bautista Cruz, del Estado de México.
La clase de cierre “Reconfigurar los proyectos”, es impartida por Efrén Calleja Macedo, codirector de LEM y coordinador académico del diplomado.
“Las cocineras tradicionales, son los pilares, las raíces y son el futuro”, advierte Efrén Calleja.
En este trayecto formativo, cada sesión se constituye para inducir a identificar, evaluar y acopiar herramientas reflexivas y operativas útiles para los proyectos personales o colectivos vinculados con la cocina tradicional mexicana. Dichos instrumentos procesuales, metodológicos y formales se comparten desde la formación, la experiencia, los hallazgos personales, las iniciativas específicas y los contextos de cada docente. Esta multiplicidad de perspectivas traza una cartografía única las gastronomías de México.

El diplomado Latidos de la Cocina Tradicional en México está abierto a la participación de todas las personas que tengan experiencias, intereses, prácticas o proyectos relacionados con el patrimonio culinario de México: Memorias de las cocinas tradicionales; salvaguardia del patrimonio cultural; cartografías regionales de las cocinas tradicionales; comunicación, difusión y proyección de saberes gastronómicos; testimoniales, relatos e historias de vida; recopilación, análisis y divulgación de saberes tradicionales; gestión cultural; organización comunitaria; estudios de gastronomía; emprendimientos culinarios; formación de cooperativas; iniciativas turísticas desde la cocina tradicional; sazones, pesares y antojos de la poesía en idiomas indígenas; narrativas literarias con la cocina como protagonista; desarrollo de libros y proyectos de cocina con enfoque de salvaguardia.











