El título de Pulso Ad_herido (Bonilla ediciones) no sólo hace pensar en Xavier Villaurrutia y en la misma autora, Julia Santibáñez, en el sentido de jugar con las palabras, sino que también hace mella en una sensibilidad que va más allá de lo poético.
Ciudad de México, 23 de julio (MaremotoM).- “De vocación experimental, a veces barroca, la poesía de Julia Santibáñez le tuerce el cuello a las palabras para hacerlas decir lo imposible, apelando también a lo arcaizante, al giro popular, al humor que desarticula. Con una mirada amplificadora, que revela lo que la cotidianidad difícilmente otorga, y versos que a menudo golpean como hachas, Pulso ad-herido ahonda en la escritura misma, en la naturaleza, y en el hecho de ser mujer, con una originalidad en la que adivinamos, sin embargo, las numerosas lecturas que la fecundan”. Esas son las palabras de la poeta y narradora colombiana Piedad Bonnett.
El título de Pulso Ad_herido (Bonilla ediciones) no sólo hace pensar en Xavier Villaurrutia y en la misma autora, Julia Santibáñez, en el sentido de jugar con las palabras, sino que también hace mella en una sensibilidad que va más allá de lo poético.
Julia, que ha vivido la pérdida de su familia en los últimos años, hoy es huérfana y al mismo tiempo una poeta que al decir de Raúl Zurita: “escribe poemas alucinados, exactos”.
ENTREVISTA A JULIA SANTIBÁÑEZ (Escucha)
“Este libro me significa muchas cosas. Sigo con mi obsesión por las palabras, por el lenguaje, desde el mismo título se puede leer de varias maneras. Los recursos del lenguaje llevarlos lo más lejos posible, pero también está la búsqueda interior que no había narrado en libros previos. Se suma la muerte de tres de mis familiares directos, mis dos hermanos y mi madre”, afirma en entrevista Julia Santibáñez.
“Las palabras existen a pesar de nosotros mismos. Las palabras son por sí mismas y tienen una vida propia. A veces siguen los caminos que nosotros le queremos dictar, pero a veces se convierten en actos fallidos. Eso me encanta, implica una riqueza propia del lenguaje que nos rebasa a nosotros mismos”, agrega.
“José Gorostiza habla de un espejeo en las palabras. Que al ponerse enfrente de las otras significan otra cosa, dependiendo con quien convivan”, afirma.
Cuando era adolescente / dormía con la puerta del cuarto cerrada. / Por instinto cancelaba el paso / a desastres y olores violentos. / Al nacer mi hija aprendí / a dejar la habitación abierta:…
Ese poema “interiores” es uno de mis preferidos y Julia cuenta que todo se debe al nacimiento de su hija. “Termino con una reflexión acerca de la peste de la Edad Media y concluyó que quizá tendría que cuidarla no del exterior, sino de mí misma”, dice.

Santibáñez habla de arañas, del espejo de esa palabra que significa muchas cosas, porque “tengo una suerte de fijación con mis manos y entonces un día descubrí que las manos son una suerte de araña como dice el poema “Manía”. Un día esas manos como arácnidos tal vez ataquen, luego está la araña que está colgada en el techo. Todos parten de la misma conjugación de letras, pero están dirigidos a significaciones semánticas diferentes. Eso me gusta mucho, lo disfruto enormemente”, afirma.

La poeta también sale un poco más al entorno. Su poesía era un poco más adentro, habla de los incendios en Australia, de las raíces que están intactas debajo de la tierra. “Estas cosas del mundo vegetal me maravillan y están presentes en el libro. Esta suerte de sabiduría intrínseca, que parece burlarse de nuestra supuesta superioridad”, agrega.
Julia Santibáñez es escritora y editora, titular de la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura, en la UNAM.











