Rodrigo Díaz Cortez

Los 50 años de la Dictadura chilena reviven en La orquesta imaginaria: Rodrigo Díaz Cortez

Vamos a hablar de una gran novela, una novela escondida, pero que la pueden comprar en su librería favorita, porque MalPaso Ediciones ha comenzado a circular La orquesta imaginaria, de Rodrigo Díaz Cortez, un escritor chileno que vive en España y que ha dibujado lo que probablemente sea un sueño y al mismo tiempo una visión hiperreal de cómo quiere que sea su patria.

Ciudad de México, 15 de septiembre (MaremotoM).- Es interesante escribir esta entrevista un 15 de septiembre, cuando todo el pueblo mexicano festeja su independencia. Hay un clima de fiesta aquí y hay sol y está nublado, como todas esas contradicciones que envuelven a este país fascinante.

Vamos a hablar de una gran novela, una novela escondida, pero que la pueden comprar en su librería favorita, porque MalPaso Ediciones ha comenzado a circular La orquesta imaginaria, de Rodrigo Díaz Cortez, un escritor chileno que vive en España y que ha dibujado lo que probablemente sea un sueño y al mismo tiempo una visión hiperreal de cómo quiere que sea su patria.

Rodrigo Díaz Cortez
Consíganla. La editó MalPaso. Foto: Cortesía

Estamos reformulando y explorando los archivos chilenos y vemos al asesino estadounidense, que hoy tiene 80 años, Michael Townley (el que asesinó a Orlando Lettelier y a su colaboradora), Manuel Contreras, el tenebroso jefe de la DINA y entendemos que no ha habido dictadura y corte de la democracia sin tanta traición y sin tanto borreguismo frente a los Estados Unidos como en Chile.

Hoy, Chile continúa y una muestra son los nuevos escritores. Rodrigo Díaz Cortez nació en 1977 en Santiago de Chile, en 1977 y está afincado en España desde el 2001. Ha publicado los volúmenes de cuentos: La taberna del vacío (2000) y Metales rojos (2017) y las novelas Tridente de plata (2008, Premio Mario Vargas Llosa), El pequeño comandante (Random House, 2011), El peor de los guerreros (Lince, 2011), Música para pistoleros (Pre-textos, 2019, Premio Vicente Blasco Ibáñez de narrativa) y Poeta bajo el mar (Utopía, 2020, Premio Diputación de Córdoba).

En La orquesta imaginaria, que funciona como un flautista de Hamelin, llevando a otros horizontes las luchas y los sueños de personajes como Minina, quien escapa de un centro de menores gracias a la ayuda de Sinestesia, una muchacha de pelo azul con un 38 que escupe aceitunas de plomo.

El escenario de un estallido en el que las jóvenes cabalgan, como las valkirias de Wagner y en esa partitura alucinada el Astronauta, un hombre de andares lunares con un volante en las manos, juega un rol esencial: conduce en su autobús a los fantasmas, quizá las víctimas de la violencia política y la marginación, hacia un destino mejor. Con esos acordes de sueño y realidad, ternura y ferocidad, Rodrigo Díaz Cortez compone la música de un relato demoledor. La verdadera banda sonora de la revuelta chilena de 2019, dice la editorial MalPaso, en la publicación de un libro que se hizo durante la pandemia y es una novela maravillosa, acaso –como dice el propio autor- la mejor que ha realizado hasta la fecha.

ENTREVISTA EN VIDEO A RODRIGO DÍAZ CORTEZ

“Esta es una novela breve, que se originó en el cierre por el confinamiento. Tuve la suerte de que se publicara rápidamente. Es el libro más emotivo, porque cuando ocurre la Revuelta en Chile en 2019, comencé a revivir situaciones que experimenté de pequeño. Empujar neumáticos, las bombas lacrimógenas, son parte de mi infancia”, afirma Rodrigo.

“Esa sensación de opresión regresó y la brutalidad que hubo desembocó en esta especie de alucinación. Mimina la narradora lo va mirando con una vista poética, lo que ella ve es distinto a lo que pasa en la narración. Es una narradora surrealista y tuve suerte en encontrar la voz que es intensa y fluida”, agrega.

Rodrigo Díaz Cortez
Esa sensación de opresión regresó y la brutalidad que hubo desembocó en esta especie de alucinación. Foto: Cortesía

El Astronauta se guardaba el corazón en una cajita para que no se lo robaran y hasta ahí llegó el surrealismo de Díaz Cortez.

La orquesta imaginaria sirve para explicar a las nuevas generaciones lo que fue el Golpe de Estado de 1973. Ellos lo ven como algo muy lejano, como una película en blanco y negro. La violencia es palpitante en todas partes de América Latina. Está en la genética la sensación de opresión”, afirma.

Rodrigo es fan de lo que llama “el tío Roberto” (por Bolaño). Su escritura es muy concreta, muy visual. “En el fondo está el tema de la violencia que pelea con el arte, se relaciona con Bolaño, pero al trabajar con materiales tan emotivos, me cuesta mucho determinar” ciertas influencias, dice.

“Lo que recuerdo es que quería plasmar la sensación de miedo que vivíamos en la Dictadura y que se volvió a repetir en la Revuelta. Cuando eres niño no sientes la sensación de peligro. Lo otro es el lenguaje, esa manera directa de la contención, ese es el trabajo que tuve que revisar cuando la corregí”, expresa.

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