Adrián Curiel Rivera

Me gusta mucho ponerme en los zapatos de los protagonistas: Adrián Curiel Rivera

“Me considero un narrador y me gusta mucho transitar el registro del más largo aliento que es la novela. Me gustan los relatos como los hacían escritores que admiro mucho como Chejov, Carver o Cheever. Me gustan los cuentos que no tienen un final sorprendente y que tenga una long story, una narración más expansiva y que permita una ambigüedad en los finales”, afirma.

Ciudad de México, 14 de octubre (MaremotoM).- El escritor Adrián Curiel Rivera se ha decidido por los relatos, que distingue de los cuentos, en Humanas jaurías (Lectorum), un compendio de historias que tiene al perro como protagonista, como motivación.

Adrián es un narrador, ensayista y crítico literario. Nació en la Ciudad de México, México, en 1969. Es autor de cinco novelas, cuatro libros de relatos y dos ensayos de crítica literaria. En la actualidad se desempeña como investigador de la UNAM en Mérida, Yucatán. Su novela Blanco Trópico (Alfaguara 2014) ha suscitado un intenso debate en torno a los vicios, modas y demagogias discursivas en las universidades de América Latina y España.

ENTREVISTA EN VIDEO A ADRIÁN CURIEL RIVERA (Ve, Escucha)

Jaurías humanas tiene a veces el aroma de las fábulas y su título nos obliga a pensar esas relaciones que tenemos con las mascotas, en un lienzo donde el perro a veces se resigna al papel del mejor amigo del hombre que el lugar común les ha atribuido, otras se insubordina y provoca auténticos motines.

“Este libro surgió a partir de distintas vivencias o de cosas que les habían pasado a personas conocidas mías. En una suerte de espejos, muestro las partes más salvajes en los humanos, un rasgo que viene de los perros o también rasgos de solidaridad y acompañamiento, que eran características humanas”, dice Adrián Curiel en entrevista.

“Los perros están aquí como el mejor amigo del hombre, que es el lugar que le hemos atribuido o a veces en situaciones sorprendentes y extrañas que nos hacen cuestionar en nuestra humanidad, nuestra forma de encarar los conflictos que derivan en actos de bondad o de maldad”, agrega.

Adrián Curiel Rivera
Una foto a tono con su libro sobre los perros. Foto: Cortesía Facebook

Dice la sinopsis: “Humanos y canes en un juego de espejos. Unos y otros se apoyan en los momentos de máxima desesperación, pero también son capaces de lastimarse sin motivo o de atacarse mutuamente sin piedad. Un hombre sumará varias tragedias en su día libre. Un responsable padre de familia con ansias de infidelidad experimentará un apocalipsis. Un escritor insomne rumiará sus fracasos. Una mujer se liberará de las ataduras de su promisorio futuro. Un ex periodista será secuestrado por la vejez y sus parientes. Y siempre, cerca de ellos, los pasos de un perro”.

Adrián Curiel Rivera
Editó Lectorum. Foto: Cortesía

“Me gusta mucho ponerme en los zapatos de los protagonistas. Ya sea un joven que podría vivir en la Argentina, un joven homosexual, de repente la cotidianidad se destapa y se revela una parte negra. O hablar de una chica para quien sus padres han diseñado un futuro venturoso, pero en realidad ella no quiere ese destino, lo que quiere es patinar. La relación que tiene con el perro, al que le puso una pierna de metal y cómo esa relación se junta con la de la madre, que es una extorsionadora, que la está chantajeando porque socialmente no está cumpliendo con lo que se espera de ella”, expresa Adrián Curiel Rivera, de quien también circula un libro de Ficticia, cuyo título es Antología triste: Historia de amores inacabados.

“Me considero un narrador y me gusta mucho transitar el registro del más largo aliento que es la novela. Me gustan los relatos como los hacían escritores que admiro mucho como Chejov, Carver o Cheever. Me gustan los cuentos que no tienen un final sorprendente y que tenga una long story, una narración más expansiva y que permita una ambigüedad en los finales”, afirma.

“Para mí es difícil cualquiera de los géneros, desde las novelas a los relatos, pasando por los ensayos y la poesía”, agrega.

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