Natalia Toledo es una poeta bilingüe en español y en zapoteco, es diseñadora de ropa y joyería mexicana, ha participado en distintos talleres y festivales de poesía en todo el mundo.
Ciudad de México, 15 de mayo (MaremotoM).- “He participado casi en las doce ediciones de Poesía por primavera, me gusta muchísimo esperar este momento para abrazar la primavera y la poesía. Me gusta ver que la calle se llena, de gente que se queda a escuchar, a comer, que pasea por estas calles tan bellas e históricas.
Es un espacio libre, es un espacio abierto y la maravilla de la ciudad, pero particularmente del centro histórico es el poder reunirnos. A aglutinar lenguas, aglutinar culturas, aglutina movimientos sociales. La Bota hace un esfuerzo con un festival que no tiene nadie, que lo hace con sus propios recursos. Lo que hacen Toño y Melisa es una cosa única, no solo por la forma en que lo hacen, sino que nos reúnen a artistas de distintos lugares, de distintas edades y crecemos juntos.
Desde mi punto de vista, yo fui criada por muchas mujeres, por muchas manos, por muchas voces, soy un cuerpo hecho de mujeres y no lo digo metafóricamente, lo digo realmente porque en mi casa no había hombres. Mis vecinas también eran mujeres, yo creo que tus vecinos son una extensión de tu familia. Y creo que la mujer no busca el poder, sino la justicia, la equidad, una vida con belleza, con poesía. Todo eso va de la mano, y todas esas mujeres hicieron eco en mi persona, me enseñaron a pelear, a luchar, a trabajar.

Estuve trabajando en la Secretaría de Cultura, lo hice porque es una de las cosas que no me arrepiento, porque aprendí muchísimo y me arroparon. El problema es que hay tantas cosas burocráticas, que no se pueden hacer grandes cambios de la noche a la mañana. El presidente mismo decía “se hace tal cosa”, nosotros decíamos “hacemos esto” y él decía adelante, pero había muchas trabas porque era palomear y tardar, entonces esa lentitud nunca me gustó y cuando fue la pandemia, tomé la decisión de irme, porque soy más creativa que administrativa.
Yo soy de Juchitán, de la séptima región del barrio de los pescadores, de nuestra región hay mucho pintor, músico. Con el movimiento de la COSEI, en los años 70, nacieron, se hicieron, se produjeron y se reprodujeron muchos artistas, muchos políticos jóvenes que tienen todos los cargos que te puedas imaginar. Los Juchitecos nacemos con una vena artística, de ahí es mi padre, el maestro Francisco Toledo.
La intención siempre ha sido poder hacer algo desde adentro, tú te conoces, sabes tu trabajo, tu trayectoria, no sales de la nada, yo no fui un hongo que brotó. Realmente pensé que podía hacer cosas y he hecho tanto como he pensado, individual y colaborativamente. Cada lugar tiene sus directores, que mueven la mano del abanico y con los que hay que consensuar, pero yo he preferido trabajar de manera autónoma.
Este tipo de festivales tienen otra cosa, por eso uno viene y tiene que venir siempre, porque te encuentras con los amigos, te encuentras con los poetas, con gente que viene a escucharte porque vio la publicidad, porque vino el año pasado. También la gente que va pasando, dirán “¿Ellos que están haciendo?” o en mi caso pro ejemplo “¿Ella en que lengua estará hablando?”, que se oye tan raro, tan lejano, como yo leyendo en zapoteco.

Antonio Calera y Melisa Arzate son muy generosos, porque que el pago sea una mesa como esta, con todo lo que tú quieras. Yo por ejemplo solo como cosas del mar, porque soy del istmo. Y ellos me tienen preparada una pasta con mariscos. Todo el que hace arte, merece vivir una experiencia así, porque no cualquiera comparte la mesa. Creo que tienen la fortuna de que Hostería La Bota sea uno de los mejores lugares de la Ciudad, yo mientras viva, seguiré viniendo.
POEMA “TRADICIÓN”, de Natalia Toledo
Hubo quien probó el mosto de tu piel,
te caminó de la cabeza a los pies sin abrir los ojos,
para no descubrir el resplandor del sol.
Hubo quien solo pellizcó la comida,
y no quiso beber el chocolate de los compadres.
y el pozol de semilla de mamey.
Hubo quien colgó en la puerta de tu casa una olla rota,
y no quiso pagar la fiesta.
No supieron los tontos que una flor caía al suelo,
sigue siendo flor hasta su muerte
Fuimos escama de Dios,
flor, venado y mono.
Fuimos la tea que partió el rayo,
y el sueño que contaron nuestros abuelos.
Caímos en el monte,
y el sol nos atravesó con su flecha,
Ahora somos ceniza,
bajo la olla del mundo.
(Se irán presentado en este medio de comunicación, por Hostería La Bota, en diferentes contenidos que a lo largo de veinte años. Creadores, culturales, pensadores, antropólogos, poetas, filósofos, gestores y artistas de diversa índole)











