Juan Carlos Monedero

Para reinventar la democracia tenemos que volvernos otra vez revolucionarios: Juan Carlos Monedero

Mientras que miras a otros líderes de la izquierda y hacían cierta esa frase de Groucho Marx, estos son mis principios, si no le gusta tengo otros. El segundo elemento muy importante es que López Obrador ha sido coherente entre lo que ha dicho y lo que ha hecho. No ha habido una distancia entre la persona y el personaje. Su vida austera, su trabajo duro, no mentir, no ser flojo, no robar, le han hecho una persona acreedora de una enorme confiabilidad social. Cosa que no tienen otros líderes porque decían unas cosas y luego hacían otras.

Ciudad de México, 5 de diciembre (MaremotoM).- En la Feria del Libro estuvo Juan Carlos Monedero, un conocido politólogo de España, que ha presentado su libro Política para indiferentes, del Fondo de Cultura Económica y en donde habla de “las señales del agotamiento del modelo neoliberal, que ya estaban presentes y, sin embargo, no quisimos verlas”.

“Tuvo que entrar en el Capitolio un loco con una piel de bisonte en la cabeza para que las democracias liberales miren a los ojos al monstruo. Los cambios geopolíticos convocaron a la guerra por primera vez en treinta años en Europa, se consuma un genocidio en Palestina, el planeta se devasta, Occidente envejece y las muchas guerras en África, Oriente Medio y Asia parecen preparativos para un conflicto entre Estados Unidos y China”, dice la contraportada.

Para Monedero, un político también, la única autoayuda que funciona es la “autoayuda colectiva”. Se llama política. Frente a soluciones individuales y como antídoto contra la indiferencia, esta suerte de antimanual quiere recuperar esa Política con mayúsculas.

-La izquierda a veces se equivoca

-¿En qué se equivoca?

-Habría que protegerlo más a Pedro Sánchez

-Ajá. Hay como muchos presupuestos en lo que afirmas. Por un lado, resumir la izquierda en el PSOE. Eso no siempre es sencillo. Es de izquierdas un gobierno que vende armas a Israel. Es de izquierdas un gobierno que se reúne con BlackRock para decirle que están garantizadas todas sus compras de viviendas, pese a que impliquen desahucios de gente humilde. Es de izquierdas un gobierno que plantea enormes dificultades cuando le dicen desde su izquierda que se pongan límites al precio de los alquileres. Es de izquierdas un gobierno que regresa una ley basada en el consentimiento a un código penal anterior. Es decir, depende desde donde lo mires.

-Lo miro desde el lugar de la extrema derecha. Cómo la extrema derecha está copando todo…

-Ahí hay una discusión muy importante. Si las fuerzas de la izquierda tienen que insistir en sus presupuestos ideológicos, aunque eso le implique que gane a la extrema derecha las elecciones, porque se corre el riesgo de que se perpetúen y se termine de laminar, como ocurre en Hungría, como ha ocurrido prácticamente con Trump, como ocurre, como bien dices, con Milei, que no parece perder las elecciones. O la otra alternativa es pactar con fuerzas más moderadas o moderar tu discurso desde el presupuesto de que así logras frenar a la extrema derecha. Lo que pasa es que ese tipo de comportamientos son los que precisamente traen a la extrema derecha. Es la moderación de Alberto Fernández el que trae a Milei. Es la moderación del gobierno de Biden el que trae a Trump. Yo entiendo que es una discusión compleja y que no hay claridad, pero si hacemos un repaso de los comportamientos de diferentes gobiernos, creo que el hecho de que haya un descafeinamiento ideológico de la izquierda no está ayudando a la izquierda, sino todo lo contrario. El momento más luminoso del Partido Socialista en España era cuando estaba en el gobierno Podemos, porque todas las leyes de las cuales ha sacado pecho Pedro Sánchez eran leyes que propuso Podemos y que inicialmente, siempre, invariablemente, el 100% de las veces se puso en contra. El PSOE se puso en contra de subir el salario mínimo. El PSOE se puso en contra de hacer un tope al precio de los alquileres. El PSOE se puso en contra de topar el precio del gas. El PSOE se puso en contra de garantizar el precio de las pensiones. El PSOE se puso en contra de prácticamente, ya digo, del escudo social. Solamente la presión de Podemos hizo que esas leyes salieran y esas leyes son las que permitieron después que otra vez la izquierda gobernara. Por tanto, volviendo a tu pregunta inicial, quizá el plantearle cara al PSOE y obligarle a que haga políticas de izquierdas es lo único que puede garantizar un gobierno de izquierdas en mi país.

Juan Carlos Monedero
Nuestras democracias son modelos representativos. Foto: MaremotoM

-Hablas de las leyes, pero precisamente, Irene Montero, Pablo García, fueron víctimas del lawfare y hay como una imposibilidad de frenar esa guerra mediática que los tiene hoy también muy acobardados

-Claro, ahí lo cuento en el libro, lo que llamamos democracias, que en realidad no son democracias, son gobiernos representativos. La discusión en la Revolución Francesa o en la Constitución norteamericana de 1787 dicen claramente que ellos están en contra de la democracia y a favor del gobierno representativo, no quieren que haya un pueblo participando directamente y por eso en todas nuestras constituciones se prohíbe el mandato imperativo, que el pueblo no entorpezca la labor de los representantes, porque ellos piensan que los representantes son mejores haciendo política que el propio pueblo. Entonces, hay dos grandes pivotes que sostienen nuestros gobiernos representativos. Uno es la división de poderes y el otro es la construcción de una esfera pública, veraz, objetiva, donde la ciudadanía puede evaluar lo que hace el gobierno y evaluar cuáles son las propuestas de la oposición. Esas dos cosas hoy están podridas. Es decir, que se pudrieron lentamente con el modelo neoliberal desde los 70, pero tienen una vuelta de tuerca en los 2000 y sobre todo a partir de la crisis de 2008 donde la derecha empieza a dejar paso a la extrema derecha. Macri deja paso a Milei, Fernando Enrique Cardoso deja paso a Bolsonaro, Lagos o Michel Bachelet deja paso a Cast o en España, Feijóo deja paso a Abascal. Tenemos un problema terrible cuando el poder judicial, que tenía que ser un balanceador de los gobiernos representativos, se pone al servicio de una parte. Ahí tenemos un problema que lo ha solventado México con una reforma judicial donde le están acusando ya de que ha dejado de ser un Estado de Derecho, como si antes lo fuera. Y el otro elemento son los medios de comunicación donde le hemos entregado las redes a sociales, a millonarios como Elon Musk, que las convierten en un vertedero y que por tanto trabajan para blanquear a la extrema derecha. La izquierda tiene ahora mismo enfrente un vaciamiento de los derechos sociales realizada por la economía financiera gobernada por las finanzas internacionales, que da igual quien gane, te pone de rodillas y Alberto Fernández tiene que pagar la deuda con el FMI que genera Macri y le estrangula la economía. Tienes que pelear contra jueces que te encarcelan sin pruebas o que te inhabilitan sin pruebas y tienes que pelearte contra unos medios de comunicación que todos los días te hacen dudar a ti mismo de si no te estarás equivocando. Por tanto, o solventamos estos tres grandes desafíos o es que la democracia se ha vaciado.

-¿Eso lo explicas en este libro?

-Claro. En el libro planteo que ese vaciamiento de la democracia va a generar cinco grandes respuestas. Una es la resignación, la indiferencia. Hay gente que dice que ya no se puede hacer nada, sobrevivo o me pongo a aullar con los lobos para que no me devoren. Una segunda posibilidad es utilizar las armas melladas del sistema para intentar buscar soluciones que no sean autoritarias, que no sean excluyentes. Lo está intentando hacer Boric, sin mucho éxito. Lo está intentando hacer Lula, sin mucho éxito. Lo intentamos nosotros en el gobierno, sin mucho éxito. La tercera salida que está fuera de discusión es la lucha armada, es decir, regresar otra vez a los años 70, 80, 60 donde la izquierda decía que es imposible que haya democracia con el sistema existente, por tanto, hay que ir a la vía insurreccional. Eso hoy sería una locura. La cuarta posibilidad es ir a un modelo capitalista con cierta redistribución de la renta, pero con autoritarismo político. Es decir, el modelo chino, el modelo ruso o el modelo nicaragüense. Y hay una quinta posibilidad, que es reinventar la democracia, pero para reinventar la democracia tenemos que volvernos otra vez revolucionarios. Y volvernos revolucionarios no es asaltar el Palacio de Invierno, sino tensar lo imposible. No vamos a resolver el problema del calentamiento global y la crisis ecológica en el planeta sin el decrecimiento. Y para que podamos poner en marcha medidas de decrecimiento necesitamos una revolución de nuestras conciencias y una revolución social que frene a los locos que están negando el calentamiento global. Si pensamos que lo vamos a solventar con parches, no vamos a ningún lado. La geopolítica mundial nos está llevando a guerras. En mi continente, en Europa, tengo otra vez una guerra por culpa de los Estados Unidos, que está dando coletazos como una bestia moribunda para intentar mantener la hegemonía que ya ha perdido de manera evidente con el auge de China. Y resulta que para cambiar la geopolítica y, por ejemplo, para cambiar Naciones Unidas, donde solo una persona está vetando que se pueda sancionar a Benjamin Netanyahu por el genocidio en Israel, resulta que tenemos que pensar revolucionariamente. Tú no reformas Naciones Unidas si no piensas radicalmente de otra manera. Por tanto, estamos en un momento histórico donde la izquierda tiene que recuperar el pensamiento revolucionario, juntarlo con el pensamiento reformista y juntarlo con el pensamiento rebelde.

-¿Cómo ves a la izquierda mexicana, teniendo en cuenta, hoy lo hablaba con Sabina Berman en una entrevista, de que tiene como tres años para gobernar este país muy fácilmente?

-Respeto mucho a Sabina Berman, pero creo que es ingenuo pensar que en tres años tú puedes hacer lo que quieras, por mucho que tengas la presidencia del gobierno y tengas las dos cámaras. No es cierto. México está intentando, de las cinco propuestas que antes decía, está intentando la segunda, es decir, utilizar las armas melladas de lo heredado, pero también está reinventando la democracia. Cuando dice Claudia Sheinbaum que va a recuperar la participación directa, la revocación de los mandatos, la limitación de los mandatos, cuando hacen una reforma del Poder Judicial, devolviendo al pueblo la elección de los jueces, esas son cosas que van en la dirección correcta. Otra de las cosas importantes, donde llevamos medio siglo de retraso, es en cambiar el sentido común. Llevamos desde los años 70, en el caso de México, sobre todo desde el año 82, con la elección de Miguel de la Madrid, un giro del PRI hacia oposiciones neoliberales en todos los ámbitos de la vida, en la escuela, en la literatura, en el cine, en la universidad.

-Vemos los iPhones de 1500 dólares en contextos donde cuesta comprarse un par de tenis

-Hay un rapto de la conciencia por el individualismo, el consumismo, el egoísmo, ese sentido común neoliberal, lo ha querido contrarrestar López Obrador con lo que él llamaba el humanismo mexicano. Es decir, con la armonía del conjunto donde los mexicanos le den prioridad a sentirse parte de una patria fraterna, sorora, cariñosa, cuidadosa, alegre, atenta, pacífica. Ahora, la vanguardia de la izquierda mundial está en México. El primero era la coherencia ideológica de López Obrador, que a diferencia de otros líderes, no ha zigzagueado. Es decir, la gente ha identificado que tiene un discurso. Mientras que miras a otros líderes de la izquierda y hacían cierta esa frase de Groucho Marx, estos son mis principios, si no le gusta tengo otros. El segundo elemento muy importante es que López Obrador ha sido coherente entre lo que ha dicho y lo que ha hecho. No ha habido una distancia entre la persona y el personaje. Su vida austera, su trabajo duro, no mentir, no ser flojo, no robar, le han hecho una persona acreedora de una enorme confiabilidad social. Cosa que no tienen otros líderes porque decían unas cosas y luego hacían otras. No porque estuviera a veces mal lo que hacían, pero tenían que haber tomado en cuenta que el pueblo no lo iba a entender y por tanto iban a pagar un precio. En tercer lugar, creo que López Obrador, que al principio no lo entendía, entendió que la continuidad de la 4T, de su proyecto, pasaba por un partido. Morena no es un partido clásico, leninista, sino que es un partido atravesado por los movimientos sociales y con mucha deliberación interna. En cuarto lugar, la comunicación. No solo Las mañaneras y las redes, que han sido esenciales, sino también la recorrida cuatro veces al país entero. Si tú no recorres luego el país para que la gente te vea, te escuche en directo, no tienes el mismo efecto. En quinto lugar, López Obrador sabe que tenía el gobierno y no el poder, pero ha utilizado el gobierno para solventar cosas. Y donde no ha podido llegar, porque hay siempre un estado profundo donde no llegas en seis años, Claudio Sheinbaum ha dicho: yo voy a continuar. No se ha frenado la corrupción, pero se ha robado mucho menos, ha habido más control, ha habido una austeridad republicana. O sea, se ha gobernado. Y lo último, que es más etéreo, pero también es más profundo, el humanismo mexicano ha cambiado al pueblo de México. Y las mexicanas y los mexicanos se sienten orgullosos de este país.

-¿Qué planteas en política para el indiferente?

-Decían los constitucionalistas del siglo XVIII que cada generación tiene que escribir su propia constitución. Y la gente joven va a tener que escribir su propia constitución y debatir el 15M, el movimiento de los indignados. Al mismo tiempo, la juventud va a tener que tomar las riendas del calentamiento global porque el mundo es de ellos y de ellas y los mayores no pueden seguir dilapidándolo. Desde la lectura buena, a mí me quedan 20 años de vida, voy a vivirlos bien y los demás que ya solventen sus problemas.

-Va a ser la gente joven la que exija a las generaciones mayores compromisos con el medio ambiente

-El libro es una continuidad de un libro anterior que hice que se llamaba La izquierda que asaltó el algoritmo, donde planteaba que la izquierda ya no puede dedicarse a asaltar los cielos, que es una frase de Marx cuando el poder estaba en la iglesia. Hoy el poder está en la inteligencia artificial y la izquierda tiene que asaltarla y ponerla al servicio de las mayorías.

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