“Reunir dos libros en líneas paralelas es un acierto. En este libro que aborda la obra de la poeta jerónima ha sido de primera importancia considerar el contexto de su creación, el Convento de San Jerónimo de la Ciudad de México, capital de la Nueva España y de las relaciones de la poeta con las figuras femeninas de su vida y obra. Tener en cuenta dicho contexto femenino es de suma importancia y es como se ha concebido este libro: los poemas y la prosa de Sor Juana- la multidimensionalidad de su obra- fueron creados en una ciudad de mujeres, en un contexto de sororidad. Ahí se firmó la monumental obra de Sor Juana Inés de la Cruz”.
Ciudad de México, 27 de diciembre (MaremotoM).-“Una vez que la editorial Vaso Roto publicó un libro dedicado a Las moradas de Santa Teresa y a escritos sobre este texto, decidió publicar un libro dedicado a Primero sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz, acompañado de textos acerca de la obra de la Décima Musa mexicana. De esta forma ofrece así una doble lectura, un diálogo a dos voces, con ecos de quienes escriben acerca de ellas, y de los lectores de uno y otro libro. Por una parte, el misticismo teresiano en su máximo despliegue; por la otra, la intelectualidad sorjuanina en búsqueda del saber, con las alas libres del entendimiento”, explica la estudiosa Sara Poot, a propósito del libro: Sor Juana Inés de la Cruz: Carísimas Hermanas.
“Reunir dos libros en líneas paralelas es un acierto. En este libro que aborda la obra de la poeta jerónima ha sido de primera importancia considerar el contexto de su creación, el Convento de San Jerónimo de la Ciudad de México, capital de la Nueva España y de las relaciones de la poeta con las figuras femeninas de su vida y obra. Tener en cuenta dicho contexto femenino es de suma importancia y es como se ha concebido este libro: los poemas y la prosa de Sor Juana- la multidimensionalidad de su obra- fueron creados en una ciudad de mujeres, en un contexto de sororidad. Ahí se firmó la monumental obra de Sor Juana Inés de la Cruz”, agrega.
–Todo empezó con la editorial Vaso Roto, ¿verdad?
–Sí, hace unos meses me llamó Jeanette Clariond, interesada por un libro dedicado a la vida y la obra de Sor Juana Inés de la Cruz. Me dijo: lo que tú quieras y sugerí una edición, con especialistas. Pensé en algunos sorjuanistas, en algunos estudiosos de la obra de Sor Juana, que no tuvieran que improvisar, sino que hicieran una reflexión desde su campo de estudio, tomando en cuenta el contexto, como siempre, histórico, social y hasta donde fuera posible, un ángulo feminista de género. La idea principalmente fue hacer un diálogo con un libro que había salido sobre Santa Teresa. Hicimos un diálogo entre las dos monjas, la mística del XVI Española y la intelectual del siglo XVII Novo Hispana.

–Una de las cosas que llama la atención precisamente es esa ligazón con el feminismo, a pesar de que ya se ha hecho, me parece como algo nuevo todavía…
–Sí, lo veo de la misma manera. Recuperar, rescatar, retomar, apuntar algo más hacia los estudios, en este caso de Sor Juana. La idea es de amadas hermanas. Sor Juana habla de sus amadas hermanas en la respuesta al obispo de Puebla. Entonces tomar en consideración la llamada sororidad que también es cuestionada por Rita Segato, pero la idea es literalmente la relación entre monjas. La relación de estas dos figuras con mujeres de su época o antes de su época o que repercuten actualmente. Los 12 diálogos actuales son interesantes en que dan un panorama, desde las humanidades, desde el teatro, desde la prosa, desde Primero Sueño, que es pieza fundamental en la historia de la literatura, en la poesía del conocimiento, de la filosofía, de la libertad. Entonces la relación de Sor Juana con otras mujeres, que ella menciona o que uno ve la relación que ella establece, también es estudiada. Y desde lo que hemos llamado agencia femenina, cómo Sor Juana hace una transformación de los géneros que toca, no solamente en la literatura y cómo a partir de esa transformación que hace hay derivaciones posteriores en relación con su obra.
–Esta agencia femenina que tú llamas, ¿también no es fruto de conquistar o de llamar a las nuevas generaciones a propósito de Sor Juana y Santa Teresa?
–Sí. Lo de agencia femenina, a mí el término, cuando lo mencionaba a mis alumnas, me molestaba. Eso no es una traducción, pero cuando uno se mete a ver el sujeto-agente, no el pasivo, el sujeto, pero no desde la subjetividad, que también es importante, sino que tiene un impacto mayor. Es una manera de considerar algo que va a ser transformado, por una creación, en este caso, por la creación de Sor Juana. Hurgamos un poco sobre el término, pero estamos trabajando sobre todo la creatividad que se ha transformado en un contexto histórico, literario, de género también. Nos vamos metiendo a varias esferas de los estudiosos sobre un punto particular en relación con Sor Juana. Y planteo al principio la relación de Sor Juana con las mujeres de la familia, a la mitología, a la actualidad, que menciona a dos mujeres de su momento histórico. Estamos tratando de sugerir nuevas posibilidades de investigación, destrabar lo repetitivo, para proponer un puntito más, una idea más, una avenida o algo distinto.

–¿Cómo dirías que están hoy los estudios sorjuanistas?
–En este libro hay un cruce de generaciones. Por ejemplo, está Marie Cecile Berling de Bénassy (1931-), francesa, que su tesis de doctorado en la Sorbonne fue sobre humanismo y religión en Sor Juana. Margot Glantz también estuvo invitada, solo que Margot no tenía en ese momento un texto inédito y un criterio era puro texto inédito. Hay dos jóvenes sorjuanistas como Jorge Gutiérrez Reina, que trabaja documentos, archivos y David Galicia Lechuga, del Colegio de México, quien hace una lectura muy interesante sobre el Divino Narciso. Está Guillermo Schmidhuber, que trabaja documentos y en este caso propone un yo de Sor Juana que se vea a lo largo de su obra. Y está Susana Hernández Araico, que trabaja el teatro, desde su especialidad, que es precisamente el Teatro de los Siglos de Oro y Teatro Nuevo Hispano. Verónica Grossi hace la relación de Sor Juana con una artista, con una pintora italiana. Yadira Bunguía vuelve a las monjas de Portugal. Sor Juana sigue siendo estudiada. Sor Juana no habla de hombres y mujeres, dice que hay hombres inteligentes, mujeres también, hombres menos inteligentes, mujeres menos inteligentes. Siempre está planteando una diversidad, una diferencia donde mete agujas saca hebra.
–¿Qué piensas de esos sorjuanistas que aparecen cada tanto?
–Hay gente que con un solo artículo ha trascendido con los estudios. Por ejemplo, Enrique Martínez López, el descubridor de los enigmas que Sor Juana envió a las monjas de la Casa del Placer. Tiene un artículo fundamental. Él hace una lectura muy interesante de una notita que salió en una revista de modas en Nueva York.
–¿Cómo es este libro para ti?
–En este libro son doce horas de un reloj que se sigue moviendo de manera sincrónica y diacrónica en la investigación sobre la vida y la obra de Sor Juana. No estamos enmendando páginas, estamos proponiendo una lectura, estamos apuntando un dato, una cita textual, un guiño, tenemos responsabilidad con los estudiantes que siguen indagando acerca de Sor Juana Inés de la Cruz. Sí hay estudios actuales, sí hay gente que se pelea, pero bueno, eso sucede en las mejores familias, no se trata aquí de ninguna mejor ni peor familia. Son distintas aproximaciones. Este libro, lo interesante es cómo una vez más se hace un diálogo, pero físicamente en este caso, por primera vez. Dos libros, yo veo y lo digo en mi prólogo, como una luminaria, como una veladora, como una luz, con dos libros que van a espejar, que hacen un espejo.











