Sergio Lomán

Sergio Lomán: Antes había más conciencia que ahora, que hemos perdido el ser por el tener.

Una novela que nos narra el viaje chamánico de Anoki, un nativo lakota de Norteamérica, que busca el santuario de las mariposas monarca y de Zyanya, una joven mexicana nacida en las faldas del Popocatépetl, que es tan próxima a las mariposas que casi puede escucharlas.

Ciudad de México, 6 de noviembre (MaremotoM).- Con Alas de Monarca. El Camino de las Mariposas y el Despertar de la Conciencia, de Sergio Lomán, es una novela chamánica que cuenta la historia de Anoki, descendiente de la tribu lakota de Norteamérica y Zyanya, habitante de una comunidad de las faldas del volcán Popocatépetl.

Ellos son los narradores de esta historia de amor, espiritualidad y magia.

Sergio Lomán (Ciudad de México, 1956) es un fotógrafo profesional reconocido internacionalmente, ha compaginado desde siempre esta actividad con el cultivo de las letras, fruto de lo cual ha escrito innumerables cuentos, guiones de cine y obras de teatro. Su afición y familiaridad con las culturas indígenas, fruto de su convivencia de diez años con chamanes y graniceros del volcán mexicano Popocatépetl, le llevó a publicar dos novelas Xochipilli: En comunión con el universo (1996) y Semsaje: Las conciencias del futuro (1999).

Sergio Lomán
Editó Almuzara. Foto: Cortesía

“Las mariposas monarcas no tienen fronteras. Vienen desde Canadá hasta los santuarios de México y aproveché la historia para unir a los nativos de Norteamérica con los nativos nahuas de México”, explica Lomán en entrevista, a propósito de Con Alas de Monarca, una novela editada por Almuzara.

“¿Cómo es posible que esos insectos quirópteros tan pequeñitos, que vuelan a veinte kilómetros por hora, puedan sobrevivir a tormentas y condiciones inhóspitas su camino de migración, para llegar al santuario?  Anoki, uno de los personajes de la novela, aprende de estos insectos a tener fortaleza en sí mismo y también descubre personajes que le hacen valorar y hacer conciencias de porqué estamos aquí, a qué venimos”, agrega.

La novela es chamánica teniendo en cuenta que la vida de Sergio Lomán ha sufrido muchos cambios hasta lograr esta tranquilidad y este bienestar que transmite con sus escritor.

Anoki, en Con Alas de Monarca, conoce a Zyanya, en las faldas del Popocatépetl.

“Lo que trato de hacer en la novela es rescatar, fortalecer las raíces. No se puede tener un árbol sano que dé frutos si no rescatamos esas raíces. Trato de que la gente se sienta orgullosa de esas raíces y también darles un poco a ellos su valor por sobrevivir a todos esos embates que tuvieron tanto en Estados Unidos como en, como en México”, dice Lomán.

“¿Cómo es posible que ellos en la antigüedad descubrieran que todo está vivo, que el universo es un ser vivo? La Madre Tierra está muy viva. Había más conciencia que ahora, que hemos perdido el ser por el tener. Trato de regresar el retorno a lo sagrado y revalorar que todo está vivo, que somos parte de algo absoluto, que está conectado y programado, todo está en conexión absoluta. Entonces, acabar con ciertas especies nos va a rebotar a nosotros mismos. Se trata de que la humanidad haga un poco de reflexión para sobrellevar un mundo mejor”, explica.

Sergio Lomán
La Madre Tierra está muy viva. Había más conciencia que ahora, que hemos perdido el ser por el tener. Foto: Cortesía Facebook

“Toma el ejemplo Anoki que tienes que conquistarte a ti mismo y la conquista es precisamente lograr esas metas y descubrirte, que puedes lograr ciertas cosas y nos lleva a la espiritualidad, al encuentro con el Padre Universo, que todo está fluyendo con el todo”, agrega.

Sergio Lomán fue durante muchos años fotógrafo de modas, “pero a la vez me encantaba tomar los paisajes. No podía perderme un amanecer, entonces empezamos a ir a la montaña a acampar, a pasar fríos en el amanecer, buscar esos lugares y ahí fue donde conocí a Benito, el chamán, el guardián del Tlalocan”, cuenta

¿Es la mirada occidental la única mirada? ¿Hay otras formas de conocimiento? Con Alas de monarca, es el retrato vivo del encuentro de las culturas originarias norteamericanas y su armoniosa e íntima relación con la naturaleza, modo de vida ancestral que se ve desplazado a la fuerza por la llegada inexorable del hombre blanco, su ciencia, su tecnología y la modernidad, por lo cual busca su nuevo sitio en el mundo y su supervivencia, dice la editorial.

Lomán también habla de la vida y la muerte y cree que hay vida más allá de lo que pensamos. “Yo de hecho me he ido como tres veces, cuando tenía tres meses de edad, cuando tenía siete años y en la montaña me sucedió. Me morí, vi mi cuerpo. Y me dije, bueno, ya sucedió. ¿Qué es eso? Y eran las puertas del cielo que venían por mí. Entonces, imagínate todos esos pasajes. Tengo que dar testimonio y así nació la novela”, concluye.

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