Este es un libro nacido del advenimiento de la pandemia, donde el poeta pudo escribir en esas fechas como en una verdadera tabla de salvación. “Si no hubiéramos escrito, hubiéramos perdido la cabeza”, afirma.
Ciudad de México, 13 de julio (MaremotoM).- Entrevistar al poeta y chef, entre otras cosas, Antonio Calera Grobet, siempre es para mí un desafío. No sólo porque tiene un verbo irredento e ingobernable, sino porque también escudriñar en su poesía, en sus creaciones, a uno no lo deja impávido.
Al contrario, Xajays (Ediciones Periféricas) constituye en primer lugar el tratar de definir el nombre y luego, en los poemas mismos, la arbitrariedad sensorial y la emoción sincera que acontece cuando uno lee, por ejemplo, “Llegó esta chica tortolita casi sin alas a mi ventana. A morir pensaba yo, pero al día siguiente ya no estaba. Como pájaro filosóficamente pájaro, echó a volar. La poesía se cuenta sola”.
En este libro, Calera Grobet, sigue con su prosa poética de Sed Jaguar, aunque las imágenes y los vuelos imaginativos nos hacen trasladarnos a un sitio diferente. Como si la asechanza de ese animal salvaje que protagonizara su libro anterior, se detuviera en una casa más calma, donde el grito acontece, pero con cierta atmósfera, con menos peso y mayor valor.
ENTREVISTA EN VIDEO A ANTONIO CALERA GROBET
Con una portada hecha de un cuadro de Daniel Lezama, Xajays propicia “el encuentro con este destello, pero ahora en forma de travesía”, dice el también poeta León Cuevas.
Xajays es una ganadería de toros bravos, fue una hacienda y la calle donde vive ahora Antonio Calera Grobet. “Me interesaba esa palabra porque no tiene un sentido preciso y ya en el libro” se despliega, dice el poeta.

Para él los toros no está en extinción. Hay muchos festejos que se celebran a diario y en muchos lugares hay 1000 festejos al año. Está prohibido el arte del toreo en la Plaza de Toros México, pero en muchas provincias como Tlaxcala o Querétaro se sigue celebrando esa tradición milenaria.
“Hubo un momento de gloria del toreo en México y pienso que es un bien cultural profundo que le da de comer a muchas familias de este país”, afirma Antonio.
Este es un libro nacido del advenimiento de la pandemia, donde el poeta pudo escribir en esas fechas como en una verdadera tabla de salvación. “Si no hubiéramos escrito, hubiéramos perdido la cabeza”, afirma.
“El enorme pan que compramos para verlo”, como dice en su poema “Dios y su mantenimiento”, extiende la posibilidad de seguir viviendo, más allá de la pandemia. Así, Antonio dedica su libro a los compañeros idos, a sabiendas de que “la ternura y el amor es lo único que nos salvará en este mundo”.
La entrevista entera en video, para que quede su palabra siempre.











