Agustina Bazterrica

Somos personas con matices, oscuridades, hay muchas mujeres machistas: Agustina Bazterrica

Todo tiene que ver con el equilibrio, hasta dónde narras, hasta dónde describes, para que el lector sienta empatía.

Guadalajara, Jalisco 28 de noviembre (MaremotoM).- Agustina Bazterrica nació en Buenos Aires, es Licenciada en Artes y gestora cultural, además de escritora. Su novela, Cadáver exquisito (Alfaguara) la consolidó como una autora best seller a nivel mundial. En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se dio cita para presentar su más reciente novela, Las indignas (Alfaguara)

—Parte de tu literatura tiende a narrar los límites del lado humano, el canibalismo, la sobrevivencia apocalíptica, las restricciones de género. ¿Son temas que te obsesionan?

—Sí, hay obsesiones que se trasladan al papel. También me obsesiona saber por qué creemos en las cosas que creemos. Por qué a lo largo de la historia hubo imperios caníbales como el azteca y también los hubo en Europa. Uno de los libros fundamentales para escribir esta novela, Las indignas (Alfaguara) fue Calibán y la bruja (Editorial Santillana) de Silvia Federici que es un ensayo dónde analiza por qué a lo largo de los siglos se quemaron a mujeres acusándolas de brujas y lo que ahí dice es que en Europa, en el siglo XV a los enfermos de epilepsia les daban agua de momia y también sangre de delincuentes violentos, esos también son rituales caníbales. O por qué hay gente tan fanática religiosa que es capaz de matar a otra por no creer en su mismo dios, por qué no somos capaces de cuestionar esas matrices que nos imponen y lo tienen naturalizado.

Agustina Bazterrica
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

—Esta novela tiene una inclinación feminista. ¿Esa es una de tus preocupaciones como autora?

Claro, soy mujer, latinoamericana y por más que sea privilegiada no puedo evitar sentir la amenaza permanente que sentimos las mujeres, nos puede pasar cualquier cosa, en cualquier lugar o cualquier momento. Por otro lado, me siento obligada a luchar por las que no tienen los privilegios que yo sí tengo. Siguen matando mujeres, las siguen tirando en el desierto, hay mujeres que no pueden estudiar, hay un montón de macro y micro violencias. En el campo literario todavía hay lectores varones que no quieren leer a mujeres, a mí me interesa leer  personas, independientemente del género. En el siglo XXI aún hay que seguir luchando para abrir espacios y que haya más equidad. En esta novela intenté trabajar una muestra pequeña de lo que es el patriarcado en un núcleo cerrado, un hombre dirigiendo todo, pero donde las mujeres son cómplices. Como decía Simone de Beauvoir, para que el opresor tenga fuerza, tiene que haber complicidad dentro de los oprimidos. Trabajo con esa idea de no por ser mujer sois prístina, buena persona y una santa. Somos personas con matices, oscuridades, hay muchas mujeres machistas y antifeministas.

—Otro tema que se siente en tu novela es la violencia. ¿No te resulta agotador sumergirte en esa oscuridad?

—No, a la hora de escribir soy muy técnica. Hay un aspecto en el cual me lanzo para que no sea tan frío. No me involucro emocionalmente con las escenas porque lo que quiero crear es un universo que el lector vea y sienta en el cuerpo, a través de las parábolas y eso requiere un montón de decisiones para que el libro no sea un bodrio total. Todo tiene que ver con el equilibrio, hasta dónde narras, hasta dónde describes, para que el lector sienta empatía.

Agustina Bazterrica
Con su libro premiado. Foto: Cortesía

—Tu novela anterior, Cadáver exquisito (Alfaguara) fue un libro con mucho éxito, ¿pensaste en eso al idear esta nueva novela?

—No pensé en el éxito de Cadáver exquisito (Alfaguara). Ojalá nunca pierda el núcleo que me impulsa a escribir que lo tengo desde antes de ser escritora. Cada texto tiene que ver con una búsqueda y esa búsqueda no está unida a lo que pueda llegar a pasar con el libro. Puede ser que el libro falle, pero es mi búsqueda y yo quiero ser fiel a ella. Esa novela pudo haber generado sólo rechazo porque es un libro superduro. Cuando lo estaba escribiendo no creí que iba a ganar el Premio Clarín, ni que se iba a traducir. Lo terminé de escribir diez días antes de presentarlo al Clarín. No pienso en esos términos de best seller, la literatura para mí no es eso. Yo pienso en el lector que está en mi cabeza y es el más tirano de todos los lectores. Le doy la obra a gente con la que tengo mucha confianza, gente con experiencia, porque hay un punto ciego en el que ya no ves los errores. Además, todos los lectores son diferentes, un mismo libro hay quien lo ama o lo detesta, es imposible hacerse cargo de todas las lecturas. Hace poco viajé a Catamarca, en la provincia de Argentina y una lectora me dijo que leyó tres veces Las indignas (Alfaguara), porque necesitaba seguir leyendo y el libro es corto, ella quería seguir disfrutando, sintiendo y encontrando cosas y bueno, me hizo un análisis espectacular, esa es la lectora ideal.

—Y tenemos que resaltar el tema ecológico, otro de los temas que toca la novela.

—Totalmente, porque por más que haya presidentes o empresas que niegan el daño que le hacemos al planeta, hay una asociación que sigo en Instagram, que recolecta el plástico que se tira al mar, una cantidad impresionante. Ya contaminamos los ríos, el aire, estamos respirando microplásticos, ya hay estudios que hablan de esto. Hay migrantes climáticos y catástrofes naturales. Están pasando cosas extremas. En Buenos Aires era verano, hacía calor extremo y al otro día frío extremo, la temperatura está fatal. Me parece importante tocar el tema y pensar que a pesar del ritmo acelerado de la contaminación, que uno recicle sí impacta, todo impacta. Es mi manera de luchar hasta el final.

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