Hoy, en la UANLeer 2024, León presenta por primera vez este libro, Monk, que nos acerca todavía más a un artista inclasificable e imprescindible.
Ciudad de México, 17 de marzo (MaremotoM).- Thelonious Monk era esquizofrénico o sufría episodios de bipolaridad muy intensos. También fue un genio en la música de jazz. Un gran compositor. Un gran pianista. Su inmortalidad entra al alma de la gente que lo admira y que siempre trata de descubrir algo de su misteriosa vida. ¿Era un loco y era un genio? ¿O estaba loco porque nadie podía entrar en la música desde su talento inverosímil?
El poeta y escritor León Plascencia se ha metido con Monk y así se llama su nuevo libro editado por la UANL y que presenta hoy en el marco de la feria del libro UANLeer 2024.

Monk, con una portada maravillosa, que ha hecho también León, nos trae otra vez a ese integrante de un trío, que forman John Coltrane y Miles Davis, en un camino sinuoso que siempre trae más preguntas.
“En el documental Straight no chaser de 1988, Thelonious Monk comienza a tocar el piano y sus músicos lo siguen. Están en un estudio de grabación. Así pasan varios minutos y de pronto uno de los técnicos hace señas para que se detengan y el resto del grupo obedece. “¿Por qué nos detuvimos?”, pregunta Monk, algo sorprendido. “Pensé que estabas ensayando”, responde el técnico a la vez que se disculpa. “¿Acaso no estamos siempre ensayando?”, le dice Monk. Esta anécdota marca el pulso y la sensibilidad de un jazzista que sentía a la música como un juego, que entendía la complejidad artística y metodológica que requería, pero que, en el fondo, sabía mejor que nadie que sólo se trataba de eso: un hombre con su instrumento divirtiéndose”, dice Luciano Sáliche, en INFOBAE, al cumplirse 100 años de su muerte.
Hoy, en la UANLeer 2024, León presenta por primera vez este libro que nos acerca todavía más a un artista inclasificable e imprescindible.
Podría pasarme horas hablando de Thelonious Monk con León Plascencia, del que dice que “es una especie de dios tutelar para mí. En este libro quise hacer un homenaje a este músico y también a mi adolescencia. Recuerdo que tuve una primera impresión entre el asombro y la violencia cuando escuché su música”, dice.

“Me dediqué a comprar los discos de TM, yo tenía 17 años y luego cuando vino el CD, me deshice de mis discos. Desde hace algunos años, que he vuelto a los vinilos, me dedico a comprar los discos que compraba de jovencito. De pronto había la posibilidad de explorar la vida de este músico. Sabemos muy poco de él. Siempre me pareció que es una especie de fantasma que llega y se va a sus conciertos”, agrega.
“Traté de alguna manera de contar eso en mis poemas, traté de contar desde la mirada de su esposa, de su mecenas, de los hijos, desde los críticos musicales y también desde mi experiencia escuchando la música de Monk”, afirma.
El libro es como una especie de disco, tiene distintos ritmos y distintos registros. La música es para León “parte integral de mi escritura, de mis poemas, de mis crónicas, de mi narrativa. Trabajo a partir de ciertas melodías musicales, repetir cierto fraseo musical y llevarlo a la literatura”, explica.
“Una de las cosas que hice con el libro, fue escuchar a conciencia toda la obra de Monk y traté como de entrar en el espíritu de Monk. Es muy extraño como hace variaciones y quise hacer eso, a través de encabalgamientos, de fracturas sintácticas y de muchos otros textos que leía mientras escribía este libro”, afirma.
“La sensación al leerla repite la voz de la esquizofrenia o de la bipolaridad”, agrega.











