Yo creo que los cuentos tradicionales nos están hablando de temas universales, fundamentales. Intentan enseñar a los niños, pero también a cualquier ser humano acerca del amor, de la muerte, de la traición, de la avaricia, de todo lo que al final nos acaba formando como seres humanos y me parece que han estado ahí siempre.
Guadalajara, Jal, 7 de diciembre (MaremotoM).- Desde hace varios años sigo a Patricia Esteban Erlés en redes sociales. Fui una de sus tantas admiradoras que se dejó embrujar con su manera de invocar las palabras para crear algo maravilloso a partir de una simple imagen. Gracias a la magia de la FIL pude conocerla y cruzar un par de palabras sobre su último libro, Ni aquí ni en ningún otro lugar (Páginas de Espuma).
— Esta obra es algo que se ha ido gestando a lo largo de tu vida, porque tienes esta mirada perspicaz, en donde nunca has dejado de lado los cuentos de hadas.
— Sí, es un cuento de larga digestión, que se ha ido gestando con el bagaje de lecturas, los cuentos que me contaba mi madre, que se han quedado muy dentro y que nos ha pasado a casi todo el mundo, narraciones de la infancia que calan muy profundo y ya no te abandonan nunca, son pequeñas grandes obsesiones. Y cuando fui creciendo y fui madurando, también como lectora, percibí que lejos de ser narraciones simples o narraciones sencillas, eran narraciones perfectas. Por un lado, tiene una gran belleza plástica, utilizan mucho las metáforas, utilizan la explotación del sentido y luego el mensaje que transmiten. Yo creo que los cuentos tradicionales nos están hablando de temas universales, fundamentales. Intentan enseñar a los niños, pero también a cualquier ser humano acerca del amor, de la muerte, de la traición, de la avaricia, de todo lo que al final nos acaba formando como seres humanos y me parece que han estado ahí siempre. Han estado esperando a ser cocinados en esta marmita verde.

— Admiro muchísimo el valor que le das a las palabras en tu literatura, las tratas como si fueran un objeto preciado
— Claro, son muy valiosas. Uno de los grandes maestros del lenguaje y en el que me fijo mucho es Juan José Arreola, a mí me parece que es fundamental cuidar la palabra, porque a través de esos signos, letras, que al final se acaban sumando y acaban adquiriendo un sentido, somos capaces también de crear belleza, de crear misterio, me parece que son un vehículo tan útil, tan necesario que hay que cuidarlas y a mí me da la sensación de que la literatura forma. Los temas son siempre los mismos y lo único que cambia es el sentido que le damos cada cual, estéticamente el estilo que tenemos nos forma también como autores, Silvina Ocampo, por ejemplo, cuidaba muchísimo la palabra.
El libro lo pueden encontrar en el stand de Colofón en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.











