Agustina Bazterrica

Uno de los lugares en donde está lo sagrado es en el amor: Agustina Bazterrica

Bueno, justamente tenemos los seres humanos la capacidad de no quedarnos con lo instintivo, como evolucionar, pensar, cambiar, si no sucediera eso, la humanidad, a pesar de todo lo que falta, no hubiese avanzado, la esclavitud seguiría siendo aceptada. Las mujeres no podrían votar. Antes la vida del ser humano no valía absolutamente nada, ahora, bueno, sí, hay gente que no le interesa si matan a personas y las asesinan, pero está penado por ley en la mayor parte de los países, esos pequeños avances nos permiten reflexionar como especie.

Ciudad de México, 22 de octubre (MaremotoM).- Agustina Bazterrica ha vuelto a la literatura con su libro Las Indignas, una novela distópica, una novela imaginaria, con todo lo que implica imaginaria alrededor de las mujeres.

Es argentina, se ha dado a conocer al mundo con Cadáver exquisito (Alfaguara), una historia que trata el canibalismo forzado. ¿Qué resto de humanidad cabe cuando los muertos son cremados para evitar su consumo? ¿Quién es el otro si, de verdad, somos lo que comemos?

Agustina Bazterrica
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

En Las indignas, Agustina muestra un mundo también podrido, mediante una secta que tortura a las mujeres.

–En Las indignas, querida Agustina, desacreditas lo sagrado, ¿verdad?

–Una de las preguntas que suelo hacerme es por qué creemos en las cosas que creemos y por qué durante muchos años creí; fui a un colegio de monjas alemanas, que lo sagrado estaba en un Dios que me enseñaron que era vengativo, ¿no? Y que estaba pendiente de mi genitalia durante 24 horas. El concepto que yo tengo de lo que podemos llamar Dios o fuente o energía es completamente lo contrario. Para mí es la energía del amor y una de las cosas que trabajo en la novela, es el amor como energía universal. Uno de los lugares donde está lo sagrado es en el amor, en el vínculo con las otras personas, con los animales no humanos y con la naturaleza.

–Una cosa que a veces llamamos empatía. Cuando uno ve, por ejemplo, no sé, el tema de Gaza, por ejemplo, que murieron 43 mil personas y nadie dice nada sobre eso, se demuestra que hay una falta total de empatía con el otro, el otro pareciera ser una especie de no humano, ¿no?

–Totalmente, es algo que también trabajé con mi Cadáver exquisito, que ahí lo llevo al extremo absoluto. Hay ciertas personas que tienen esta idea del animal depredador, de sistemas de depredación y de carencia, o sea, lo que vos tenés, lo que el otro tiene, yo lo quiero y para eso voy a matar, voy a usar, voy a lastimar, no solo a personas, sino, bueno, animales, a todo el entorno, ¿no? Y después están las personas, que quizás son las menos, pero hay, que tienen estos sistemas de ecosistemas. Que viven, que son sistemas de abundancia y que viven en armonía con el otro animal, persona, naturaleza y que hay una relación de simbiosis, de armonía, de abundancia. Yo pongo el foco en los depredadores, en los que piensan que los otros son amenazas o cosas o animales o lo que sea para destruir, dilapidar, usar, matar, usarlos como productos de consumo.

–Una de las cosas que me quedé pensando con respecto a tu novela, es que cuando tú hablas de depredador, este, también uno empieza a pensar que uno es un animal, al final uno termina pensando que uno es un animal, y entonces piensa, bueno, a lo mejor por ser animal yo soy depredador, ¿cómo es ese mecanismo de pensamiento?

–Bueno, justamente tenemos los seres humanos la capacidad de no quedarnos con lo instintivo, como evolucionar, pensar, cambiar, si no sucediera eso, la humanidad, a pesar de todo lo que falta, no hubiese avanzado, la esclavitud seguiría siendo aceptada. Las mujeres no podrían votar. Antes la vida del ser humano no valía absolutamente nada, ahora, bueno, sí, hay gente que no le interesa si matan a personas y las asesinan, pero está penado por ley en la mayor parte de los países, esos pequeños avances nos permiten reflexionar como especie.

–Reflexionas a partir del ser mujer y reivindicas la amistad entre la mujer, como ese amor y eso que podría ser sagrado para nosotras

–Completamente, sí, porque, a ver, en el colegio en el que yo fui, por supuesto que el tema de la soberanía no existía en absoluto, porque bueno, lo que querían las monjas era que se generara un sistema panóptico en el cual todas nos controlábamos y no había escapatoria, tenías que ser sumisa y obediente. Entender eso como también al no ser sororas, porque el opresor tiene más poder. Como las mujeres tienen una red de contención, es mucho más fácil sobrellevar todo el tema de las distintas opresiones del patriarcado, por ejemplo, no sé, la económica. Durante muchos siglos, las mujeres no lo tuvieron, de hecho, hay, bueno, un libro que a mí me sirvió mucho, mucho, para pensar las indignas, es Calibán y la bruja, de Silvia Federici. Es una gran intelectual y feminista y lo que ella habla en un artículo que no está en ese libro, es de cómo la palabra gossip, rumor, en inglés, al principio tenía un significado muy positivo, que era que tenías prácticamente una hermana, una amistad hermanada y que se volvió negativo porque justamente lo que hacía el patriarcado era coartar todos los vínculos con otras mujeres. Por eso reprimían a las mujeres que se juntaban, no sé, en bares a tomar o lo que fuere o a las mujeres contestatarias, le ponían la máscara para que no hablaran, los maridos podían comprar eso y ponérselo, me interesó explorar eso.

Agustina Bazterrica
Su novela distópica Cadáver exquisito ha causado furor en los Estados Unidos. Foto: Cortesía

–Otra de las cosas que también transmite tu novela es que esta es tu segunda novela, ¿verdad?

–Mi tercera, en realidad, la primera no se reeditó porque yo no quiero que se reedite.

–Tu tercera novela y entras a la literatura con una distancia clara de lo que es el mercado y lo que tienes que escribir. Así como tuviste éxito con Cadáver exquisito, a lo mejor te pedían algo parecido…

–No. Voy a hablar mucho en las escuelas en Argentina, los alumnos me decían, bueno, Cadáver Exquisito 2, ¿cuándo viene? Esa búsqueda en un punto ya está, necesito otras búsquedas, necesito leer otras cosas. Leo a autores contemporáneos, porque hay mucha gente que escribe muy bien y porque me interesa el pulso de la época, no solo de mi país, sino de otros países, pero no estoy pendiente de las modas. No sé qué está de moda en la literatura. Puede fallar esa búsqueda, puede ser que el día de mañana escriba un libro que no funcione y es parte de ser escritor.

–Yo hace 25 años que vivo fuera de mi patria y ahora que digo que soy de Argentina todo el mundo me dice pobre, ¿tú te sientes así: pobre de lo que está pasando ahora en Argentina?

–Ay, tengo muchos sentimientos y trato de lidiar con ellos. Me da mucha rabia, mucha tristeza todo lo que está pasando y creo que es consecuencia de todo lo anterior. Hay que ser autocrítico y entender que Javier Milei llegó a donde llegó,  siendo un meme, sin carrera política, porque todos los anteriores fracasaron, porque la gente se cansó y por eso lo votó la mitad de Argentina, lamentablemente. También es cierto que somos un país, como toda Latinoamérica, muy resiliente y que quiero que le vaya bien.

Agustina Bazterrica
Agustina Bazterrica, una escritora argentina. Foto: Cortesía

–¿Cómo ves el tema de Las indignas teniendo en cuenta, que a mí me parece, que a partir de esta obra literaria se puede hacer una gran obra de teatro? La veo así y también una gran serie. ¿Lo sientes así?

–Mirá, no lo tenía tan claro con Las indignas. Con Cadáver exquisito tuve muchas propuestas y de hecho se va a hacer algo. Con las indignas hay una propuesta algo audiovisual. A veces pasa que está toda la intención de hacerlo y los proyectos no se llevan a cabo por mil motivos. Ojalá que se haga, me encantaría verlo en pantalla, sería como muy flash.

–¿Cómo te sientes tú? Cuando te entrevisté hace bastante, estabas como sorprendida por todo lo que había producido Cadáver exquisito y ahora ¿te sientes más tranquila?

–No, siempre estoy sorprendida, de hecho voy a los lugares y por ahí pienso siempre, bueno, va a haber dos personas, que me ha pasado, en Colombia me pasó en el 2019, el libro no se había publicado y fueron literalmente dos personas. Un éxito absoluto porque las dos compraron el libro, así que nunca sé cuántas personas va a haber; también tengo muy en claro que nada es para siempre, que esto se va a terminar, así que lo trato de disfrutar a pleno y trato de poner lo mejor, porque me preparo para cada viaje y doy lo mejor de mí. En cada firma, que a veces me llevan varias horas las firmas, doy todo, inclusive, como puse ahora en las redes, abrazos muy argentinos de abrazar a los lectores. Me pasó ahora en Monterrey que un lector me dijo, no, no me toques, y era como, claro, yo soy de Argentina y necesito el contacto y hay gente que no quiere y está bien. Soy una privilegiada y lo disfruto a pleno. Bueno, por lo pronto habrá un próximo libro, eso ni hablar.  

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