Carlos Manuel Álvarez

Yo estoy a favor de Cuba y estoy en contra del régimen gobernante: Carlos Manuel Álvarez

La entrevista no fue fácil, fundamentalmente porque los dos pensamos distinto y mi pensamiento forma parte de una realidad latinoamericana que contempla el bloqueo a Cuba, la discriminación a esa isla que si “la dejáramos en libertad, Estados Unidos no lo vería bien, porque que un país socialista triunfara, lo aplastaría sin más” (que es lo que está pasando con Venezuela).

Ciudad de México, 15 de junio (MaremotoM).- En Los intrusos, Carlos Manuel Álvarez se sumerge en la reciente protesta organizada en La Habana por el Movimiento San Isidro, que reunió a más de doscientos artistas, intelectuales y activistas cubanos. En noviembre de 2020, el régimen de la isla encarceló al rapero Denis Solís, lo que generó un acuartelamiento pacífico, respuesta cívica inédita que parece haber cambiado de modo irreversible el mapa político sentimental del país.

Es un libro distinto que proviene de la isla, no los muchos que se han querido valer de la Guerra Fría y que han dado a autores horribles como Zoé Valdés, Wendy Guerra y la reciente “periodista” Yoani Sánchez.

Estas son generaciones que no han vivido ni la dictadura de Fulgencio Batista, ni al Che Guevara ni a Fidel Castro en sus mejores momentos. Son nuevos cubanos, aman el arte, la diversidad y por sobre todo la libertad.

De hecho, es el propio gobernante el que aparece casi como un fantasma en esta mezcla de reportaje, testimonio, perfil y memoria, donde se retrata las vidas de los participantes en este evento y también la experiencia íntima del autor con categorías muy pertinentes en la isla: revolución, dictadura, lenguaje y totalitarismo.

Carlos Manuel Álvarez nació en Matanzas, Cuba en 1989. Estudió Periodismo en la Universidad de La Habana. En 2016 fundó la revista cubana independiente El Estornudo y sus textos y columnas de opinión son publicadas regularmente en El País, The New York Times y The Washington Post, aunque también ha colaborado en medios como BBC World, Vice, Internazionale, Altaïr, entre otros.

Carlos Manuel Álvarez
Yo estoy a favor de Cuba, dice el autor. Foto: Cortesía

En 2013 obtuvo el Premio Calendario en Cuba por su libro de relatos La tarde de los sucesos definitivos. En 2017 fue seleccionado por el Hay Festival para la lista de Bogotá 39, que reúne a los 39 mejores escritores latinoamericanos menores de 40 años y publicó su primera colección de crónicas periodísticas, La tribu. Retratos de Cuba (Sexto Piso). En 2021 recibió el Premio Don Quijote de Periodismo (parte de los premios Rey de España) y fue seleccionado por la revista Granta entre Los Mejores Narradores Jóvenes en Español. Ha publicado las novelas Los caídos (2018) y Falsa guerra (2021).

La entrevista no fue fácil, fundamentalmente porque los dos pensamos distinto y mi pensamiento forma parte de una realidad latinoamericana que contempla el bloqueo a Cuba, la discriminación a esa isla que si “la dejáramos en libertad, Estados Unidos no lo vería bien, porque que un país socialista triunfara, lo aplastaría sin más” (que es lo que está pasando con Venezuela).

Frente a estas situaciones, hay que tratar de mirar con ojos de observador todo lo que está pasando en nuestro continente. Cuando se habla mal de Cuba, se tira dados para la derecha. La derecha está atosigando el mundo y cuando comiencen a reaparecer los grandes dictadores con los que pelear por nuevas revoluciones, empezaremos todo de nuevo.

Pero, ¿qué pasa con mirar críticamente Cuba sin las becas de los Estados Unidos para atacarla? ¿Hay verdad en el Movimiento San Isidro o es un grupo pequeño que no condice con toda la población cubana? ¿Si fuera un grupo pequeño no lo tendríamos que oír? ¿Por qué el gobierno los mete presos? Esa es la realidad de la sociedad cubana y Carlos cuenta su historia que consiste en calificar al gobierno como “un capitalismo de Estado”.

Carlos Manuel Álvarez
Premio Anagrama de Ensayo. Foto: Cortesía

“Estamos ante un poder político estancado. Esta es una zona de la sociedad cubana que supuestamente debió ser reivindicada por la Revolución y que sin embargo, a lo largo de las décadas está en un lugar desplazado, desconocido y criminalizado”, dice Carlos Manuel Álvarez, refiriendo a los artistas.

“Las clases marginadas, las clases desplazadas, no han tenido la reivindicación merecida”, agrega.

“Me interesaba participar en Cuba asumiendo la experiencia de lo que pasaba afuera. No como el enésimo cuento de la Cortina de Hierro, sino también como una protesta que pudiera entenderse como latinoamericana. Todavía seguimos siendo como un satélite del Este, cuando el Este no existe”, afirma.

Yo estoy a favor de Cuba y estoy en contra del régimen gobernante es el rezo de Álvarez, frente a un contexto donde todo lo que se dice –a favor y en contra- son clichés. En este momento pienso como el extrañado Martin Amis cuando dice que “toda escritura es una campaña contra el cliché” y toda conversación también lo es. “Disfrutar insultando es una perversión juvenil del ansia de poder”, lo dice Amis y luego de la entrevista no sólo he estado más cerca y entendido más a la amada Cuba, sino que he conseguido a un amigo en Álvarez.

“Un territorio como un significante importante de la nación latinoamericana. Me crispa ciertas ideas que estás utilizando y no estoy diciendo lo que me dices con lo que estás en desacuerdo. El libro no sublima ninguna otra realidad, en el sentido de desconocer que en otras partes se reprime. ¿Por qué se llevaría a naturalizar la represión en Cuba? Esa es mi posición”, afirma el autor de Los intrusos.

“El ejercicio de la izquierda que sublima a Cuba, alimenta a la derecha. No veo una salida, si no se deja de ser aliado del gobierno cubano, que por supuesto no es de izquierda hoy y si la izquierda no ve su propio desastre. Creo que Cuba es un muerto propio que hay que enterrar. No podremos establecer un relato progresista, en el sentido de que esa admiración alimenta a la derecha”, agrega.

¿La izquierda ha cometido crímenes como los que ha cometido y comete la derecha?, es una pregunta que se yergue en este debate. “Yo me refiero a Roberto Bolaño cuando dice –en tu entrevista- que le aburría el discurso aburrido de la izquierda, porque el de la derecha ya lo doy por descontado”.

“¿Por qué tenemos que regirnos por aquello que la derecha dice y por qué no podemos gobernarnos fuera de la Guerra Fría? Se mezclan esos crímenes de la derecha y de la izquierda en un sistema neoliberal, que tiene un discurso autoritario bestial. No logramos entender los matices de la desigualdad latinoamericana y cómo se mueven por debajo de estas fachadas”, afirma.

¿Qué pasa con el dólar en Cuba?

“El dólar terminó siendo la moneda que rige la economía cubana y terminó generando un desbalance en la sociedad. Aquellos que tienen mayor holgura económica los que tienen más dólares, lo que desbarata cualquier sistema equitativo de la sociedad. El dólar genera una economía parasitaria, a la larga va a redundar en una pérdida de la soberanía individual”, agrega.

“No tengo que mirar a Cuba con condescendencia, para poder salir del atasco en el que estamos”, es la expresión de Carlos Manuel Álvarez. “Estoy en contra del embargo, porque me parece una política fallida. Washington y la derecha latinoamericana necesitan que Cuba no desaparezca tal cual es. En todo Latinoamérica el neoliberalismo el término neochavismo se usa como se usa en Cuba el neoliberalismo. Hay muchas medidas que pudiera tomar el poder político en Cuba para aliviar el embargo, que termina generando un estado de cosas insostenible”, dice.

La juventud cubana está totalmente atravesada por toda la lógica cultural que atraviesa la juventud occidental. “Cuba está atravesada por la lógica capitalista de cabo a rabo. Por desigualdades sociales y de clase que son comprensibles en cualquier otro contexto. Cuba ha ido cada vez más adentrándose dentro de una lógica de Occidente, detrás de cierta inmovilidad. El libro intenta contar un lugar de la protesta, que pueda ser comprensible más allá de la realidad cubana. La historia particular la están llevando adelante los artistas, los negros, los pobres, los homosexuales y ellos serán los que cambiarán al país”, afirma.

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