Fabiola Sánchez Palacios

FABIOLA SÁNCHEZ PALACIOS: LA FAMILIA COMO EL TERRITORIO PROPICIO PARA CONTAR HISTORIAS

Segundo libro de una trilogía de novelas costumbristas que retrata la vida del campo, algo salvaje y violenta de la Mixteca Poblana, donde se venera al patriarca y las mujeres normalizan el machismo, el abandono, el incesto y la poligamia.

Ciudad de México, 19 de noviembre (MaremotoM).- La literatura llevó a Fabiola Sanchez Palacios (Ciudad de México, 1966) a reconciliarse con sus raíces mixtecas. Al proponerse escribir la increíble historia de su padre El Cuino, un serrano “analfabeto y salvaje” que migró del campo a la ciudad tras presenciar de niño un asesinato a machetazos en su pueblo, terminó dando forma a dos novelas costumbristas que retratan el campo mexicano de mediados del Siglo XX con mucha oralidad dentro: Que baje dios y diga que no es cierto (2011, Demac, libre lectura online) y el Reposo de la sombra (Resistencia, 2018).

La primera novela narra el abandono de la bisabuela Jesusa, que en lugar de pedirle perdón a su marido Antonio por verlo con otra mujer, le deja una carta con sus hijos y lo llena de vergüenza a tal punto que él se tiene que ir de la región con todos los niños y darla por muerta. Ese abandono, dice Sánchez Palacios, “nos marca a todas las mujeres de la familia” al grado de ser la única en pisar la Universidad y tener todavía primas a las que no las dejan estudiar porque van a casar.

El Reposo de la sombra, la segunda novela, trata la noche del crimen, cuando su padre, El Cuino, nieto de Antonio e hijo de Faustino, entonces de ocho años, es engañado por el asesino y vendido en el tren en el que busca escapar. Una historia de amor y odio que arrastran las familias típicas de la sierra poblana, que veneran al patriarca y le permiten la poligamia, el incesto, el asesinato y la venganza. “Es el gran chisme del pueblo”, dice la autora, exreportera de la revista Contenido, quien comenzó a escribir la trilogía para entretener a su padre, “viejo, ciego y rengo”, quien recordaba su tormentoso pasado de niño y el abandono que marcó su existencia.

Fabiola Sánchez Palacios
El Reposo de la sombra, la segunda novela, trata la noche del crimen. Foto: Cortesía

Él decía: “que esté ciego, eso ya para mí verdaderamente es una fregadera. Lo que más amo es leer, ya no lo puedo hacer, ¿ya qué hago?” Le dije, ¿por qué no hacemos tus memorias? Entonces, yo iba cada ocho días, que es lo que me permite la chamba y escribíamos y a ver platícame. Fue así como me enteré de la bisabuela y dije: Ah,  caray, qué bárbara. Ella era una india, nosotros ahorita los conocemos como popolocas, todavía escuché esa lengua, todavía sé sus costumbres, pero lo cierto es que está desapareciendo”.

Aunque su padre ya no alcanzó a oírlas, la historia de él y la familia condensada en las dos novelas “es sobre todo la historia de cómo la literatura te hace otra persona”, pero de eso ya nos enteraríamos en la tercera parte, pues El Cuino fue analfabeto hasta que a los 20 años tiene un accidente gravísimo y se lo llevan al Hospital General de la Ciudad de México, donde aprende a leer y eso le cambia completamente la vida.

A sus 18 años, el padre de la autora era un serrano que cortaba leña y la vendía en los pueblos, en Grajales, en Acatzingo y tenía su ganado. “Era como un ermitaño, muchacho de 18 años, que además fue criado por el maquinista que se lo lleva, Antonio Ávila, un viejo loco, terrible, que tenía la costumbre de robarse niños, o sea, de embaucarlos y llevárselos a su rancho en Fortín de la Flores”. Si esta última novela se llamará Soñé que te perdía, ni Fabiola Sánchez Palacios lo sabe todavía, pues las 270 páginas que lleva escritas no tienen un buen principio y “como que necesitan tallerearse”.

Fabiola Sánchez Palacios
Editó Resistencia. Foto: Cortesía

Escribir es corregir, corregir y corregir

Asidua a la escritura de sus novelas y cuentos en talleres, la autora de La verdadera historia de la mujer lagarto (Nitro Press, 2025) defiende el trabajo literario en ellos. Por ejemplo con Rosa Nissán: “Yo quería escribir la autobiografía de mi papá y fui a hacerla con Rosita Nissán. Pues tú comprenderás que los que más acudían eran judíos, sus paisanos. Ahí conocí el mundo judío, pero todos me decían, es que no te podemos creer eso que nos cuentas, cómo puede ser posible, empezando por los nombres Crisosto, Tomepitafio. Pues es que nosotros lo vemos como algo muy lejano. Y les digo, pues aún ahora así es la vida de los pueblos, no es como lo piensan la mayoría de los urbanitas. Tú nada más sales, pasas el Estado de México, y ya te topas con otra cosa”.

Fue también en un taller de la SOGEM, donde en un ejercicio “de repente nació esa voz de la muerta que narra la noche del crimen en El reposo de las sombras. “Yo tenía un narrador omnipotente, omnipresente y omnisapiente en la primera novela porque es muy compleja y va contando demasiadas historias. Y en esta dije, ah caray, puedo contar este año desde este punto de vista”.

De Daniel Sada recuerda el rigor que hace que no dejes pasar nada: “Daniel era implacable. Con él tallereé la primera novela.Y le gustaba mucho porque también él era de provincia y me aprecio de que le gustaba mucho, pero no te perdonaba un solo error. Te decía, esto me está sonando como a la India María, de ese tamaño.Y te exigía muchísimo”

Con Sandro Cohen destaca la minucia. “Sandro era de un culteranismo. Con él talleré unos cuentos que tengo por ahí y no los he publicado, se van a llamar Cuentos de Hadas para Burócratas Aburridos. Y me decía, a ver, no puede ser que un hombre no lleve dinero a una cita. Esto no está bien. Y yo decía, pues yo creo que sí puede. Pero todo al final son sugerencias”.

Sin embargo, Sanchez Palacios cree importantísimo “que otros ojos y otros oídos escuchen lo que tú estás haciendo” y por lo mismo abrió su propio taller La nueva administración, que duró 10 años y en el que nos reuníamos sin mayor intención que tallerear porque “escribir es corregir, corregir y corregir”.

Mi generación ya perdió

Como periodista en perenne conflicto con las realidad, la autora es tajante con su idea de literatura. “Nada más hay literatura. Y se hace con calidad o no se hace”. Según ella su generación ya perdió en el periodismo.Está muy muy complicado por el manejo de las nuevas tecnologías y porque ya todo es gratis. De lo que quieras saber, pones tu chat y lo resumes”.

¿Qué se hace? Pues seguir escribiéndolo, porque abrevando de la historia oral da cuenta de ese México que ya pocos reconocen desde las ciudades. “Si yo le contara esto a alguien del primer mundo, a un sueco, a un noruego, me dirían la señora está loca. Pero así es, porque así lo vi, así lo comí y así lo viví. Todas esas cosas nos pasan en nuestra familia, ¿qué te digo?”

3 Comments

  1. He tenido la oportunidad de leer las obras de Fabiola y han sido magnificas, te adentra a la historia, al momento justo, a la época, casi como si tu lo hubieras vivido. Gran entrevista !

  2. He leído a Fabiola Sánchez Palacios , ambos libros, Que baje Dios … Y también el Reposo de la Sombra, y me parecen extraordinarias, el manejo de los tiempos, como la narrativa va atrapando te como lector que lees de una ambas novelas y cuando la terminas te quedas con ganas de más. Me recordé de cosas que me contaban mis padres, ellos también son de provincia, y las costumbres son muy parecidas. Por la entrevista me he enterado que habrá una tercera entrega de la historia, espero ansiosa que la publique pronto, soy su fan, la admiro mucho como escritora, felicidades por la entrevista

  3. Norma Angélica Sánchez Mata

    Me encanta leer la narrativa de Fabiola Sánchez Palacios!! Sus libros los puedes leer en una sentada! Cuando inicias no puedes soltarlo hasta que termina! Mi escritora favorita!