Un crucero puede ser una ciudad flotante donde todos observan sin ser vistos. Alaska puede ser un territorio donde el silencio corta como cuchillo. Entre ambos extremos Laura Sánchez Stone construyó un puente que es aventura, migración, romance, contrabando de joyas y búsqueda de identidad. Su novela vibra en esa frontera múltiple.
Ciudad de México, 26 de noviembre (MaremotoM).— Una novela puede surgir del frío, del cruce marítimo, del asombro que provoca observar a desconocidos como quien mira un teatro flotante. Más que un diamante, de Laura Sánchez Stone (Trópico de Escorpio), se mueve justo ahí: entre la nieve interminable de Alaska y el glamour apretado de un crucero donde los secretos cambian de mesa según la dirección del viento.
El libro narra dos historias paralelas, dos geografías emocionales que se buscan de extremo a extremo del mundo. La autora lo cuenta con una serenidad que es casi brasa encendida: “tenemos la oportunidad de ir seguido a Alaska, en un vuelo desde San Diego cruzo la frontera y vuelo a Seattle y de ahí salen muchos cruceros. Alaska es un destino accesible y se ha vuelto para mí un territorio que inspira”.
Nada resulta más tentador que el contraste: en un lado de la novela, tres hermanos logran salir de la URSS; el tercero atraviesa Alaska armado apenas con un rifle y la solidaridad de un padre y su hijo, cazadores en las nieves. La otra mitad ocurre dentro de un crucero que avanza entre salones alfombrados y camarotes luminosos. La autora reconoce que observar pasajeros y trabajadores se convirtió en materia narrativa: “el barco es un catálogo antropológico, va todo tipo de gente. Más que los pasajeros, que somos puros viejitos, me interesó el personal; es un submundo que no te imaginas. Una mesera cubana me contó cómo llegó ahí y su historia de amor auténtica me inspiró”.
La novela funciona como espejo doble. Mientras un gemelo avanza entre hielo, tundra y perros esquimales para llegar a Estados Unidos, el otro intenta seducir a una maestra mexicana que vive en San Diego. Ese romance, que parece una puerta hacia los papeles migratorios, también es una batalla íntima. Sánchez Stone construye a Anita, protagonista frágil y luminosa, sometida por la pasión y por una amiga que la domina emocionalmente. “Ella vivió un matrimonio que despedazó su autoestima. Siempre fue sobreprotegida, hija única, acostumbrada a obedecer. En el viaje experimenta una transformación: empieza a tener dudas, a posicionarse, a exigir respeto. Evoluciona de forma que nadie imagina”.
La otra línea narrativa arde como carbón bajo la nieve. El personaje ruso huye por el Estrecho de Bering, cruza con la ayuda de un Inuit, se enfrenta al frío y al miedo con un solo objetivo: llegar al otro lado. “Me sorprendió ver que solo hay cuatro kilómetros entre una isla rusa y una estadounidense. Muchos cubanos intentan cruzar así. Viajan a Rusia, buscan un kayak, procuran al guía. Lo agarran la mayoría de las veces, es dificilísimo, pero algunos lo logran”. Ese pasaje se vuelve columna vertebral de la novela: migración, frontera, riesgo. Al mismo tiempo, el hermano gemelo en el crucero planea contrabando de una joya extraordinaria. No se trata de un artificio decorativo: la autora se documentó en la mina de diamantes más grande a cielo abierto en Siberia. “Es como el infierno de Dante, un cono gigantesco. Allí ocurre un accidente y de ahí proviene el diamante. La novela sigue su viaje clandestino hasta Estados Unidos”.

La trama dialoga con el presente: Rusia y Ucrania aparecen en conflicto, aunque aquí el gesto es humanitario. Los personajes buscan llevar agua, luz, alimentos. Sánchez Stone lo explica así: “ya no son armas, es ayuda. Quieren que Ucrania tenga agua, electricidad, comida. Desde un crucero preparado para el lujo se planea una solidaridad distinta”. Todo se enhebra en un ritmo ágil: amor, exilio, mafia textil en Nueva York, una piedra imposible.
Preguntarle por su escritura es abrir un álbum íntimo. “Todo comenzó con un diario a los 15 años. Escribí para entender mis sueños, el duelo por la muerte de mi padre. Al intentar dar estructura a esos sueños descubrí que podía narrar”. Publicó dos novelas, aunque tiene diez guardadas. Cada año escribe una. Cada libro nace del tiempo libre, de los viajes con su marido, de su necesidad de estar cerca de la gente. “Me deprimo si no estoy con personas. Por eso abrí talleres, converso, escucho. Las historias llegan solas”.
La autora reconoce que Más que un diamante tiene una fortuna especial. “Quedé muy contenta con el resultado. La disfruto tanto que debo pelear conmigo para no volver a leerla. Hay dos o tres cositas que modificaré, nada grave. Ha tenido buena acogida”. Se agotó en físico. Hoy circula en formato e-book.

Un crucero puede ser una ciudad flotante donde todos observan sin ser vistos. Alaska puede ser un territorio donde el silencio corta como cuchillo. Entre ambos extremos Laura Sánchez Stone construyó un puente que es aventura, migración, romance, contrabando de joyas y búsqueda de identidad. Su novela vibra en esa frontera múltiple.
Más que un diamante, de Laura M. Sánchez Stone, está disponible en Amazon, Casa del Libro y plataformas digitales. Publica Trópico de Escorpio, sello dirigido por Gilda Salinas.
La aventura continúa. La nieve sigue brillando. El diamante viaja.












Coincido con lo expresado en esta semblanza de la novela de Laura Sánchez-Stone. Además de ser una historia interesante que nos conecta con el presente, lo que viven los personajes resulta auténtico, los vemos, viajamos con ellos, nos adentramos en su vida… una lectura muy recomendable. Felicidades a la autora.